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miércoles, febrero 25, 2026

La Universitat Jaume I lidera un proyecto europeo para reforzar la protección de la infancia en los entornos de juegos en línea

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El Instituto de Nuevas Tecnologías de la Imagen coordina FAIR GAME, una iniciativa financiada por la UE que busca influir en las políticas y estándares de las plataformas digitales

El Instituto de Nuevas Tecnologías de la Imagen (INIT) de la Universitat Jaume I lidera el proyecto europeo FAIR GAME, una iniciativa que persigue reforzar la protección y el ejercicio de los derechos de la infancia en los entornos de juegos en línea. El consorcio, reunido durante dos días en el campus castellonense, trabaja en un cambio cultural y estructural que permita influir en las políticas y estándares de las plataformas digitales.

Los videojuegos se han convertido en espacios interactivos donde niños y adolescentes no solo se entretienen, sino que también configuran su identidad, sus relaciones sociales e incluso parte de su aprendizaje. Sin embargo, según explican desde el equipo investigador, determinadas dinámicas como la monetización intensiva, el diseño manipulativo o la presión social no siempre están alineadas con derechos fundamentales vinculados a la salud mental, la protección o la participación infantil, pese a que el juego digital también puede aportar beneficios sociales y emocionales cuando se practica de forma crítica.

“El principal propósito de FAIR GAME”, asegura el equipo investigador, “es hacer que los derechos infantiles sean visibles, procesables y exigibles en uno de los entornos digitales menos regulados”, ya que su objetivo “no es solo mitigar el riesgo, sino reorientar la forma en que el ecosistema de juego define la seguridad y la responsabilidad”. Por ello, añaden que el proyecto “busca crear un cambio cultural y estructural para influir en las políticas y los estándares de las plataformas de juego”.

Cinco etapas para transformar los entornos de juego en línea

La metodología del proyecto se estructura en cinco etapas. La primera se centra en un diseño dirigido por niños para crear módulos de alfabetización digital, concienciar sobre el juego responsable y elaborar materiales de orientación para familias y educadores.

La segunda etapa implica al ecosistema de influencia, como desarrolladores, streamers e influencers, que compartirían responsabilidades a través de códigos de conducta, formación específica y herramientas de comportamiento diseñadas de forma colaborativa.

La tercera y cuarta fase incorporan parámetros transversales a todo el proyecto, como la inclusión y accesibilidad de los menores participantes en las consultas y la aplicación de un marco ético de protección específico.

Finalmente, la quinta etapa prevé que los resultados sean modulares y adaptables, con guías de traducción y formatos de código abierto que faciliten su integración en los sistemas educativos nacionales y permitan su aplicación más allá de los países participantes.

Cuatro grupos clave para impulsar la protección infantil

FAIR GAME se dirige a cuatro grupos esenciales. En primer lugar, niños y niñas de 10 a 18 años, especialmente en situaciones de vulnerabilidad, que participan en juegos en línea a través de escuelas, centros juveniles, ONG y redes de protección infantil.

El segundo grupo lo forman padres, cuidadores y educadores, considerados figuras clave para reforzar prácticas digitales seguras mediante herramientas prácticas y formación orientada a la resiliencia digital.

El tercer colectivo está compuesto por menores de mayor edad formados como embajadores, que dirigirán sesiones entre iguales, cocrearán contenidos y asesorarán en el diseño del proyecto.

El cuarto grupo integra a actores de la comunidad de videojuegos, con el objetivo de codiseñar códigos voluntarios y participar en campañas de sensibilización que promuevan culturas de juego más seguras e inclusivas.

A juicio del equipo investigador, “un entorno de juego seguro y apropiado para su edad garantizaría que los niños puedan disfrutar de los beneficios del juego digital (creatividad, conexión social, desarrollo de habilidades) sin exponerse a la violencia, la explotación ni la discriminación”, ya que FAIR GAME está concebido para “generar un cambio duradero en la forma en que los niños experimentan, comprenden e influyen en los entornos de juegos digitales”.

Entre las medidas planteadas figuran una moderación de contenidos más estricta, sistemas de clasificación por edad, mecanismos reforzados frente a agresores adultos o comportamientos abusivos entre iguales, verificación de identidad y sistemas de denuncia accesibles. También se contempla una mayor protección de los datos personales, con información comprensible para menores, y el diseño de espacios inclusivos adaptados a diferencias de edad, género, origen o capacidad.

El consorcio reúne a entidades de España, Finlandia, Chipre, Bélgica y Países Bajos, combinando distintos niveles de infraestructura digital y experiencia en participación infantil. La iniciativa, titulada “FAIR GAME – Fostering awareness, inclusion and resilience in gaming environments”, está financiada por la European Education and Culture Executive Agency dentro de la convocatoria CERV-2025-CHILD y tendrá una duración de 24 meses. La coordinación recae en la investigadora Inmaculada Remolar Quintana, directora del INIT.