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lunes, enero 19, 2026

La industria cerámica alerta de que los recortes en el EU ETS y en cogeneración ponen en riesgo la continuidad del sector

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ASCER advierte desde Bruselas que el impacto regulatorio absorberá entre el 60% y el 80% del beneficio neto de las empresas y afectará gravemente al empleo y al PIB de Castellón

La industria cerámica española ha lanzado una alerta ante la “grave vulnerabilidad” que, según ASCER, afronta el sector por los cambios regulatorios previstos en el próximo periodo del EU ETS (2026–2030) y la reducción de la retribución de la cogeneración. La patronal señala que ambos factores pueden comprometer la viabilidad de un sector estratégico para España. Especialmente para la provincia de Castellón.

La advertencia coincide con la inauguración en Bruselas de los European Ceramic Days 2025, organizados por Cerame-Unie. Allí participa una delegación de ASCER encabezada por su presidente, Ismael García Peris, junto a Raúl Carnicer y el secretario general de ASCER, Alberto Echavarría. El foro dedica gran parte de su agenda al impacto de los costes energéticos y normativos en la competitividad de la industria europea.

Un recorte del 34% en derechos gratuitos y un sobrecoste de hasta 163 millones anuales

Según el análisis preliminar de ASCER sobre la propuesta de asignación gratuita del EU ETS, el sector perderá un 34% de derechos gratuitos respecto al periodo anterior. Esto supone un coste adicional estimado de entre 109 y 163 millones de euros anuales, calculado con precios de entre 100 y 150 €/tCO₂. A ello se suma un recorte del 37,5% en la retribución de la cogeneración. Esto añade otros 30 millones de euros al año.

En conjunto, estos costes regulatorios equivalen entre el 60% y el 80% del beneficio neto de toda la industria española de baldosas cerámicas. El margen medio entre 2020 y 2022 —según ACIMAC— fue del 5%. ASCER advierte de que este impacto “absorbe” la rentabilidad y amenaza la continuidad de numerosas empresas.

Sector eficiente y sin alternativas tecnológicas viables

La asociación recuerda que la industria cerámica europea es la más eficiente del mundo en energía y emisiones por metro cuadrado producido. Representa únicamente el 0,9% de las emisiones cubiertas por el EU ETS. El sector ya aplica las Mejores Técnicas Disponibles (BAT) y no cuenta, según ASCER, con alternativas tecnológicas reales. No hay opciones para sustituir el gas natural en el corto o medio plazo.

En este contexto, afirma que “incrementar los costes a los sectores más eficientes no reduce emisiones a escala global”. Más bien debilita a las industrias europeas y favorece la entrada de productos de países con estándares ambientales y laborales inferiores.

Un impacto directo en Castellón: hasta 16.000 empleos en juego

La amenaza es especialmente crítica para Castellón, donde la cerámica representa el 32,2% del PIB provincial y sostiene alrededor de 16.000 empleos directos (y 90.000 entre directos, indirectos e inducidos). La pérdida de competitividad derivada de los nuevos costes regulatorios y el aumento de importaciones extracomunitarias podrían causar cierres de fábricas, deslocalizaciones, caída de la inversión y destrucción de empleo industrial estable, alerta ASCER.

El secretario general de ASCER, Alberto Echavarría, subraya que “una transición climática eficaz solo es posible si es industrialmente viable y socialmente sostenible, por ello reclamamos coherencia y responsabilidad”.

Las medidas que propone ASCER

La patronal plantea a los gobiernos español y europeo la adopción urgente de un paquete de medidas que permita salvaguardar la competitividad del sector:

  • Revisar y posponer la reducción de asignación gratuita del EU ETS.
  • Incluir la cerámica en las compensaciones por costes indirectos.
  • Simplificar obligaciones y permitir que pymes puedan quedar fuera del EU ETS.
  • Restablecer una retribución adecuada a la cogeneración, garantizando estabilidad y competitividad.

ASCER advierte de que si no se adapta el marco regulatorio, la industria española podría enfrentarse a “un escenario de pérdida de capacidad productiva, destrucción de empleo y debilitamiento irreversible del clúster de Castellón”. Echavarría concluye que “no se puede construir una transición verde destruyendo a quienes ya son referentes en sostenibilidad”.