La Fundación Franz Weber arremete contra la escuela taurina que paga la Diputación señalando su pérdida de alumnado

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Esta fundación pide su cierre para cumplir con Naciones Unidas' y recuerda la caída de matricula del 10% pese al "importante soporte monetario que le proporciona la institución provincial"

La Fundación Franz Weber, entidad internacional para la protección de los animales, que ha denunciado en repetidas ocasiones las prácticas vinculadas al mundo taurino, vuelve ha argumentar, respecto el sentido de mantener abierta la Escuela Taurina de Castelló, pero esta vez lo hace vez con datos del descenso de matriculación.

Más allá de la crítica de mantener con fondos públicos una escuela de estas características, esta vez, el comunicado que han difundido habla del «fracaso de la escuela taurina de Castelló, que en tan solo un año ha perdido el 10% de su alumnado, pasando de 20 a 18, mientras que gran parte de los nombres se repiten en los últimos tres ejercicios analizados», señala.

«Un doble fracaso para los naturalistas si se compara el número de niñas, niños y adolescentes residentes en la provincia con la ínfima cantidad de matrículas a pesar del importante soporte monetario que proporciona la Diputación Provincial de Castelló, cada año cientos de miles de euros», apuntan desde la Fundación. 

«Los datos se desprenden de las sucesivas memorias que el ente provincial publica en su página web, en donde se detallan también el «número de animales torturados» en tentaderos por los “alumnos”. En 2022 un total de 132, muchos de tan solo un año de edad», añaden. 

Más de 25 años aunando menores y afición taurina

Cabe recordar que la Escuela Taurina de Castellón se creó en 1997 para formar a aspirantes a toreros en una provincia, con gran afición y arraigo als ‘bous al carrer’. Además, y teniendo en cuenta que Castellón es la provincia en la que mayor número de festejos taurinos se celebran de toda España, la institución provincial, según apunta la propia Diputación a través de su página web, saca pecho del valor de que por su escuela taurina han pasado más de 200 alumnos en estos más de 25 años de historia.

Por su parte, la FFW señala que los menores, con tan solo 14 años, pueden participar en las llamadas “clases prácticas, donde ejercen la tortura de bóvidos machos de corta edad, o bien hembras, integrándolos ya en un circuito donde se justifica el maltrato animal con un presunto interés tradicional o cultural». 

Para los naturalistas «resulta preocupante el uso que parecen hacer las administraciones de los recursos públicos, promoviendo que chavales puedan maltratar animales y exponerse a riesgos de carácter médico-sanitario para perpetuar una actividad que recibe un importante rechazo de la ciudadanía». 

Además, como formación no reglada «tampoco ofrece una salida profesional real ni digna, sabiendo que existen numerosos ciclos formativos homologados en diferentes ramas que ofrecerían un empleo digno, no el de matar novillos o toros en plazas». 

Aprender a normalizar la violencia hacia los animales

Bajo el punto de vista de esta fundación, en estas convocatorias los “alumnos pueden crean y ven las heridas provocadas sobre el bóvido, comportamientos y gestos asociados a un evidente sufrimiento y la muerte violenta de los mismos«. 

Además, los naturalistas explican que «la participación va acompañada de comentarios que refuerzan de forma positiva todo lo que se produce en la plaza y que personas menores de edad pueden asumir como normal y positivo, contribuyendo a la banalización de la violencia contra animales». 


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