El riesgo de colapso del inmueble situado en la calle Gobernador nº 44 de Castelló de la Plana por las grietas cada vez más evidentes que se están extendiendo por todo el edificio ha hecho que se decido su desalojo. La orden tenía que llegar esta mañana tras el informe de lo técnicos municipales alertados por los vecinos, trámite previo al Decreto de Desalojo que ha de firmar el Concejal de urbanismo, José Luís López.
Sin embargo, a última hora, muchos de los ocupantes seguían aún en su interior porque aunque comentan que el dueño del inmueble, con ocho viviendas, todas alquiladas, les dijo ya este miércoles que tenían que marcharse. Una de las vecinas aseguraba que no tenían a dónde ir y por eso algunos se habían personado esta misma mañana en el ayuntamiento. La misma ocupante aseguraba también que el propietario de la finca tampoco les había devuelto la fianza.
Según han informado fuentes municipales, pasadas las 13 horas, la Policía estaba tratando de localizar a las 39 personas que habitan este edificio, donde la misma vecina asegura que hay también nueve niños pequeños, como señalaban los carros de bebés colocados junto a una de las paredes en riesgo de derrumbe.
Grietas monumentales que resquebrajan columnas, paredes movidas, parte de estructura a la vista, buzones reventados y azulejos y suelos irregulares, confirman el deterioro, certificado ya técnicamente como «peligroso», de este inmueble, «por riesgo de colapso» y cuya fachada, además, curiosamente, goza de singularidad por el uso de la cerámica.




Las brigadas municipales han colocado un vallado, atornillado al suelo en la calle para establecer un perímetro de seguridad, con lo que se ha inhabilitado uno de los carriles de la calle Gobernador, justo frente a la vivienda en riesgo, donde los ocupantes, seguían en el interior, según fuentes municipales «recogiendo sus cosas» y según los afectados «porque no tenemos dónde ir hasta que no nos digan algo».
Por otra parte, algunos de los trabajadores que estaban operando en los edificios colindantes, advertían que a ellos la empresa ya les había dicho que dejaran de hacer lo que estaban haciendo «por su propia seguridad» y eran los mismos quienes también advertían del preocupante estado de las bigas resquebrajadas de este edificio vecino.




