El Gobierno prepara una regulación estatal para restringir la venta de bebidas energéticas a menores. El ministro Pablo Bustinduy ha anunciado que la norma prohibirá su compra a menores de 16 años y elevará el límite a los 18 para los productos con una concentración superior a 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
El Ministerio asegura que el texto está en desarrollo y que su forma jurídica todavía no está cerrada. También indica que la tramitación y los plazos dependerán del Consejo de Ministros. El anuncio se ha realizado en Barcelona, en el contexto de una reunión con la Gasol Foundation.
El objetivo: una regulación estatal uniforme
La iniciativa se presenta en un escenario de avance autonómico. En Galicia está previsto que entre en vigor el 7 de marzo una norma que prohíbe tanto la venta como el consumo de bebidas energéticas a menores, fijando la edad en 18 años. Asturias, por su parte, trabaja en una regulación con el mismo límite de edad que plantea Consumo.
El Ministerio defiende que la coexistencia de normas autonómicas refuerza la necesidad de una legislación estatal que armonice criterios y favorezca la unidad de mercado.
Antecedentes: centros escolares y publicidad
Consumo señala que ya ha impulsado restricciones previas. Con el Real Decreto de comedores escolares, vetó las bebidas energéticas en colegios e institutos. Más recientemente, estos productos se han incluido en medidas que prohíben la publicidad de alimentos insanos dirigida a menores.
Apoyo social y hábitos de consumo
Bustinduy ha justificado el anuncio en el respaldo recogido por la AESAN en su barómetro sobre publicidad de alimentos y bebidas energéticas. El estudio apunta que nueve de cada diez personas apoyan prohibir estos productos, con un respaldo del 88,3% entre los jóvenes de 18 a 35 años.
El barómetro también describe patrones de consumo que el ministro califica de preocupantes. El 25% de los encuestados consume bebidas energéticas, con una media de dos veces por semana. Entre los consumidores, el 49% toma al menos una al día, y el 47% las mezcla con alcohol de forma regular.
Además, el Ministerio se apoya en el informe del Comité Científico de la AESAN de 2021, que advertía de posibles efectos no deseados por un consumo excesivo de cafeína, incluyendo alteraciones del sueño, efectos psicológicos y trastornos cardiovasculares.
Próximo paso: limitar la publicidad de comida no saludable
En paralelo, el ministro ha anunciado una regulación para restringir la publicidad de alimentos no saludables dirigida a menores. El barómetro de la AESAN indica que casi el 80% de la población cree que debería prohibirse este tipo de anuncios a menores.
Bustinduy ha recordado que cada niño recibe más de 4.000 anuncios anuales de comida no saludable en televisión, lo que equivale a casi 11 al día y puede alcanzar 30 si se suman otros canales. Ha defendido la medida como parte de una estrategia de salud pública para proteger la infancia y la adolescencia.

