Cáritas Diocesana de Segorbe-Castellón ha vuelto a advertir del agravamiento de las situaciones de pobreza y exclusión social que afectan a un número creciente de personas y familias en la provincia de Castellón. La entidad sitúa entre los principales factores el encarecimiento del coste de la vida, la subida continuada de los alquileres, la precariedad laboral y las dificultades administrativas que afectan a la población migrante, un contexto que obliga a reforzar la respuesta social de cara a 2026.
El director de la entidad, Francisco Mir, ha subrayado el impacto social de esta realidad y ha anunciado el refuerzo de proyectos sociales clave durante el próximo año. Según ha explicado, pese a la mejora de algunos indicadores de empleo, “la precariedad laboral se ha convertido en la nueva normalidad”, con trabajos que no garantizan condiciones suficientes para vivir con dignidad ni para romper el círculo de la exclusión.
Precariedad y nuevas realidades sociales
Mir ha señalado que “las nuevas realidades imponen nuevos retos”, siempre con la prioridad puesta en “la atención integral de las personas en situación de extrema pobreza y vulnerabilidad”. A este escenario se suma una de las problemáticas más preocupantes en la Comunitat Valenciana: el acceso a la vivienda, cada vez más limitado para los colectivos con menos recursos.
Junto a las dificultades estructurales, la entidad pone el foco en retos menos visibles pero de gran impacto social, como el deterioro de la salud mental, que afecta de forma creciente a personas jóvenes, el aislamiento social y la soledad no deseada, factores que agravan las situaciones de exclusión y pobreza.
Según los datos del último Informe FOESSA, una de cada cinco personas en la Comunitat Valenciana se ve afectada por la exclusión social, una cifra que, según advierte la entidad, no debe normalizarse y exige una respuesta urgente y compartida. En este sentido, Cáritas alerta del riesgo de asumir estas realidades como algo estructural e insiste en la necesidad de “encontrar soluciones entre todos”.
Proyectos prioritarios para 2026
Ante este contexto, Cáritas Diocesana ha reafirmado su compromiso de mantener la cercanía y el acompañamiento a las personas más vulnerables, al tiempo que refuerza proyectos específicos para responder a necesidades cada vez más complejas.
Entre las iniciativas que se impulsarán o consolidarán en 2026 destaca el Proyecto Bienestar, orientado al acompañamiento de personas con dificultades psicoemocionales, que será ampliado a lo largo del año. También el Proyecto Betania, centrado en soluciones habitacionales mediante alquiler social, que cuenta ya con siete viviendas vinculadas y varias más en proceso de gestión.
La entidad mantiene además recursos estables para personas sin hogar, como la Casa de Acogida San Pascual “el Pati”, en Vila-real, que funciona de manera permanente. A ello se suman los proyectos de formación e inserción sociolaboral, reforzados mediante la colaboración con empresas y entidades, con resultados que la organización califica de “muy esperanzadores” en términos de acceso al empleo.
Por último, Cáritas continúa desarrollando los Corredores de Hospitalidad, una iniciativa propiciada por el obispo de la diócesis, Casimiro López Llorente, para la acogida de personas migrantes con preparación y permiso de trabajo.
Llamamiento a la corresponsabilidad social
El director de Cáritas Diocesana ha vuelto a destacar la labor diaria del personal laboral y del voluntariado, así como la importancia de la colaboración de empresas, entidades sociales, donantes particulares y administraciones públicas. De cara a 2026, Mir ha realizado un llamamiento a la corresponsabilidad social, recordando que las aportaciones y colaboraciones de particulares y empresas son esenciales para sostener la acción social de la entidad.
Finalmente, ha expresado su confianza en la predisposición solidaria de la sociedad de Castellón “para mejorar la situación de las personas que sufren y están muy cerca de nosotros”.

