Hablar del comercio del centro de Castellón es hablar de muchas cosas: de nuestros comerciantes, de nuestras calles, de la hostelería, de los servicios, de la oferta cultural y de la capacidad que tiene la ciudad para atraer tanto a sus propios vecinos como a quienes nos visitan desde otras localidades.
Hay un elemento que, aunque pueda parecer secundario, es fundamental para que todo eso funcione: la accesibilidad.
Una ciudad comercial debe ser una ciudad a la que resulte fácil llegar y moverse. Y Castellón cuenta, en este sentido, con una infraestructura que merece ser puesta en valor: más de 5.000 plazas de aparcamiento entre públicas y privadas, distribuidas en diferentes puntos de la ciudad y con grandes aparcamientos próximos a las principales zonas comerciales.
A esto hay que añadir unos accesos que permiten llegar a Castellón desde diferentes puntos de manera cómoda y, una vez dentro de la ciudad, disponer de distintas alternativas para estacionar y continuar el recorrido a pie.
Porque cuando hablamos de aparcamiento no deberíamos pensar únicamente en la posibilidad de dejar el coche justo delante del establecimiento al que queremos acudir. Una ciudad moderna funciona de otra manera. Podemos llegar, aparcar y caminar. Y en Castellón las distancias entre los principales aparcamientos y las zonas comerciales son perfectamente asumibles para disfrutar del centro.
Esto es especialmente importante cuando hablamos de comercio.
El comercio de proximidad necesita calles con vida, pero también necesita clientes. Y esos clientes llegan de muchas maneras. Algunos viven a pocos minutos y vienen andando. Otros utilizan el transporte público, la bicicleta o la motocicleta. Y hay también quienes necesitan utilizar el coche, especialmente familias, personas mayores o vecinos que se desplazan desde otros municipios de la provincia.
Para todos ellos, disponer de una buena oferta de aparcamiento es un factor que facilita la decisión de venir al centro.
Por eso, los aparcamientos deben entenderse como parte de la infraestructura comercial de la ciudad.
No se trata de plantear una ciudad basada exclusivamente en el vehículo privado. Todo lo contrario. El futuro de nuestras ciudades pasa por combinar diferentes formas de movilidad y por conseguir espacios urbanos cada vez más agradables para las personas. Pero hacer una ciudad más amable para el peatón no significa olvidarse de quienes necesitan llegar en coche.
La clave está en el equilibrio.
Y ese equilibrio pasa por contar con buenas conexiones, transporte público, espacios peatonales, zonas comerciales atractivas y, también, una oferta suficiente de estacionamiento.
Castellón tiene una ventaja añadida: es una ciudad de distancias razonables. Podemos aparcar y, en muchos casos, estar en pocos minutos en las principales calles comerciales. Esto permite algo que quizá deberíamos valorar más: convertir el desplazamiento al centro en parte de la experiencia de disfrutar de la ciudad.
Ir de compras no tiene por qué limitarse a entrar en una tienda y volver al coche. Puede significar pasear por nuestras calles, entrar en diferentes comercios, tomar un café, comer, disfrutar de una actividad cultural o simplemente encontrarse con otras personas.
Y ahí es donde el aparcamiento adquiere una dimensión que va más allá de la movilidad: ayuda a conectar al visitante con la actividad económica del centro.
Los grandes aparcamientos próximos a las zonas comerciales permiten precisamente eso. Dejar el vehículo y tener a nuestro alcance una amplia oferta de comercio, restauración, servicios y ocio.
En este sentido, también es importante destacar las iniciativas que buscan facilitar directamente el acceso de los clientes al comercio local. El Ayuntamiento, está trabajando en la preparación de los pliegos de un nuevo contrato que permitirá poner a disposición de los clientes del comercio local hasta 100.000 horas de estacionamiento gratuito en los aparcamientos de Cardona Vives y Santa Clara.
Se trata de una medida orientada a facilitar el acceso a las zonas comerciales y apoyar la actividad de los establecimientos del centro, haciendo que aparcar sea un obstáculo menos a la hora de elegir Castellón como lugar para comprar, pasear, consumir o disfrutar de sus servicios.
Además, la existencia de una oferta de más de 5.000 plazas entre aparcamientos públicos y privados supone un activo que debemos tener presente cuando hablamos de la competitividad comercial de Castellón. La accesibilidad forma parte de la experiencia de compra y, por tanto, también forma parte de la capacidad de nuestras zonas comerciales para competir y atraer visitantes.
Porque el centro de una ciudad no vive solamente de sus edificios o de sus calles. Vive de las personas que lo recorren, de los comercios que abren cada mañana, de los establecimientos de hostelería, de quienes trabajan allí y de quienes deciden acercarse para comprar, pasear y disfrutar.
Y para que la gente venga, la ciudad tiene que ofrecer alternativas para llegar y facilidades para hacerlo.
Castellón cuenta con ellas y, además, sigue trabajando para reforzarlas.
Tenemos una red de accesos adecuada, una importante oferta de aparcamiento, transporte público y un centro comercial urbano con una enorme capacidad para generar actividad.
Porque cuando hablamos de comercio, hablamos también de movilidad.
Y cuando hablamos de movilidad, también hablamos de oportunidades para nuestros comercios.
Castellón tiene espacio para aparcar. Y tiene mucho que ofrecer cuando llegamos.





