El absentismo laboral en las empresas valencianas ya no responde, de forma mayoritaria, a accidentes de trabajo o siniestros laborales. Casi el 70 % de las bajas laborales tiene su origen en contingencias comunes, como enfermedades no laborales, procesos de salud prolongados o problemas de carácter físico y emocional que acaban derivando en ausencias de larga duración. Así se ha puesto de relieve durante la presentación de la I edición del Barómetro de Bienestar Laboral. Un estudio impulsado por la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana que sitúa el absentismo como un factor estratégico con impacto directo en la productividad y la competitividad empresarial.
Este cambio de patrón se produce en un contexto en el que las empresas identifican el absentismo como un fenómeno multicausal, en el que confluyen factores personales, organizativos y externos. El propio Barómetro recoge que el 67,8 % de las empresas señala los factores personales como causa principal del absentismo, mientras que un 51,6 % apunta también a factores vinculados a la motivación y el compromiso, y los factores organizativos presentan una distribución más equilibrada. Todo ello confirma que el absentismo ya no puede explicarse desde una única variable, sino desde una combinación de elementos relacionados con el bienestar y la organización del trabajo.
La saturación del sistema sanitario, un factor externo que agrava las bajas
Entre los factores externos, el Barómetro identifica con claridad la saturación del Sistema Público de Salud como uno de los elementos que está contribuyendo a alargar innecesariamente los procesos de baja. En concreto, un 32,3 % de las empresas valora con el nivel máximo de preocupación el impacto de la saturación sanitaria en la duración de las incapacidades temporales, señalando retrasos en pruebas diagnósticas, derivaciones a especialistas o tratamientos de rehabilitación.
Según el análisis, esta prolongación de las bajas no se traduce en una mejor recuperación de la salud de las personas trabajadoras, pero sí genera un impacto creciente en la organización de las empresas, especialmente en las pequeñas y medianas, que cuentan con menos margen para redistribuir cargas de trabajo o cubrir ausencias prolongadas. El desajuste entre los tiempos sanitarios y los tiempos organizativos se convierte así en un elemento de tensión añadido para el tejido empresarial.
Estrés, carga mental y salud psicológica: una incidencia desigual
El Barómetro de Bienestar Laboral sitúa el estrés, la carga mental y el agotamiento emocional como elementos cada vez más presentes en el entorno laboral, aunque con una incidencia desigual entre empresas. Los resultados muestran que el 61,3 % de las organizaciones estima que menos del 5 % de su plantilla se ha visto afectada por ansiedad, depresión o estrés postraumático en el último año. Sin embargo, un 29,0 % sitúa esta afectación entre el 5 % y el 25 %, lo que indica que en una parte relevante del tejido empresarial estos problemas ya tienen un peso significativo.
El estudio pone de relieve, además, una carencia importante en los sistemas de seguimiento: un 3,2 % de las empresas reconoce no disponer de información sobre la afectación psicológica de su plantilla, lo que evidencia déficits en la recogida y análisis de datos relacionados con el bienestar emocional.
Bajas por problemas psicológicos: un escenario complejo y mal diagnosticado
El Barómetro concluye que el análisis de las bajas por problemas psicológicos revela un escenario complejo y, en muchos casos, mal diagnosticado. Mientras que el 38,7 % de las empresas atribuye estas bajas principalmente a aspectos de la vida privada, solo un 12,9 % las vincula de forma directa a las condiciones laborales. En cuanto al perfil de las personas afectadas, el 35,5 % de las empresas señala una mayor incidencia entre trabajadores de 25 a 45 años, frente a un 16,1 % que apunta al colectivo femenino y un 9,7 % a trabajadores sénior mayores de 45 años.
No obstante, el dato más relevante es la falta de información fiable: un 29,0 % de las empresas no dispone de datos suficientes y un 19,4 % reconoce directamente no saberlo, lo que supone que el 48,4 % del tejido empresarial carece de información clara sobre las causas reales del absentismo vinculado a problemas psicológicos. Esta carencia, advierte el estudio, dificulta la implantación de estrategias preventivas eficaces.
Factores de riesgo y elementos protectores
El análisis de los factores de riesgo psicosocial sitúa la presión de tiempo y la sobrecarga de trabajo como el elemento con mayor impacto percibido: un 51,6 % de las empresas lo valora en nivel alto y un 12,9 % en nivel muy alto. También reciben valoraciones relevantes el trato difícil con clientes, pacientes o proveedores y la inseguridad laboral, mientras que la mala comunicación interna se concentra mayoritariamente en niveles intermedios.
Frente a estos riesgos, el Barómetro identifica elementos protectores consolidados. El apoyo social entre compañeros obtiene las valoraciones más altas, con un 54,8 % en nivel 4 y un 29,0 % en nivel 5, seguido de la flexibilidad para gestionar imprevistos personales, que también recibe valoraciones mayoritariamente positivas. Por el contrario, el reconocimiento y feedback positivo regular muestra debilidades claras, con una baja implantación y valoraciones reducidas.
Desigual implantación de medidas de bienestar
La implementación de iniciativas de bienestar presenta importantes desigualdades entre empresas. Los horarios flexibles o la jornada comprimida lideran con un 58,1 % de implantación, mientras que las encuestas de clima laboral alcanzan el 51,6 %. Sin embargo, los programas de reconocimiento solo están implantados en un 29,0 % de las empresas, y los programas de mentoring o coaching interno apenas alcanzan un 22,6 %, con un 67,7 % de organizaciones que no los aplica.
Estos datos reflejan que las empresas priorizan medidas de flexibilidad y diagnóstico frente a iniciativas de desarrollo y acompañamiento, a pesar del potencial de estas últimas para mejorar el bienestar y la retención del talento.
Lafuente defiende la necesidad de evaluar los riesgos psicosociales
“El barómetro es un punto de partida para ayudarnos a entender mejor una realidad compleja y a tomar decisiones basadas en datos”, ha asegurado el presidente de la CEV, Vicente Lafuente, durante la inauguración de la jornada. En este sentido, ha reclamado a las empresas “pasar de la intuición al dato” y ha defendido la necesidad de “evaluar los riesgos psicosociales con rigor, no como un trámite burocrático”.
Lafuente ha subrayado también la importancia de implantar protocolos de reincorporación tras bajas de larga duración, una práctica que, según ha señalado, ya aplica aproximadamente la mitad de las empresas, pero que debería extenderse al conjunto del tejido empresarial. En relación con la Administración, ha lanzado un mensaje de colaboración y exigencia: “Necesitamos agilidad en la gestión sanitaria. Las empresas no pueden asumir el coste de la ineficiencia administrativa”.
Un reto estratégico para la competitividad
La primera edición del Barómetro, cuyos resultados han sido presentados por el director de Relaciones Laborales de la CEV, Arturo Cerveró, y Anabel Morraja, socia directora de Key Executive, concluye que el absentismo se ha convertido en un factor estratégico que amenaza la competitividad empresarial. El estudio apunta a la necesidad de avanzar hacia modelos más preventivos, con mayor atención al bienestar psicológico, mejores sistemas de información y una coordinación más eficaz entre empresas, mutuas y sistema sanitario.


