La concesión para ocupar los puestos de venta del tradicional ‘Mercat de Sant Antoni’, el ‘mercaet’ para los vecinos más mayores de la zona, vuelve a sacar a relucir la agonía de estos espacios que van desapareciendo.
Por eso, mientras el ayuntamiento de Castellón ya ha aprobado el pliego de cláusulas administrativas para esta concesión, con un plazo de duración máximo de diez años y con un canon anual por puesto de 1.083,60 euros, al alza, las previsiones de que de nuevo se queden muchas de estas paradas vacíos y cerradas vuelve a reactivar el planteamiento de cómo dinamizar el espacio.
Un tema recurrente ya que si el Mercado Central, de la capital de la Plana, en pleno centro, con aparcamiento gratuito, reconversión de puestos y alternativas más o menos acertadas de dinamización mantiene la queja crónica y constante de muchas de las personas que ocupan paradas, de que «no tiene vida», la situación se agrava aún más en este espacio de la Ronda Magdalena.
Por eso, aunque sin concretar aún ninguna actuación, desde el consistorio, el mismo día que se daba cuenta de que volvían a salir las concesiones, se replanteaba la posibilidad de que se reconvirtieran los vacíos que puedan quedar en espacios gastronómicos. De momento, el sentir común de los pocos vendedores que aún aguantan en el mercaet es de «algo habrá que hacer», aunque no en todos los casos son demasiados optimistas con el futuro.


