Reabierta la última carretera autonómica cortada por la dana Adam en la Comunitat Valenciana

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La Generalitat ha reabierto la CV-700 a la altura de Onda, con lo que quedan operativas las 14 carreteras autonómicas dañadas por la dana Adam entre el 18 y el 20 de octubre.

La Generalitat ha reabierto al tráfico la CV-700 a la altura de Onda, la última carretera autonómica que seguía cortada tras la dana Adam, y ha dado por completadas las actuaciones de emergencia para recuperar la circulación y las condiciones de seguridad en los tramos dañados por las lluvias registradas entre el 18 y el 20 de octubre.

Los equipos de conservación de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación han trabajado de forma continuada durante toda la semana. Han resuelto las incidencias causadas por inundaciones, acumulaciones de agua, arrastres y desprendimientos, sobre todo en las comarcas de la Safor y la Marina Alta.

El episodio meteorológico ha afectado a más de 80 kilómetros de la red autonómica de carreteras. La mayor incidencia se ha concentrado en las carreteras CV-700 y CV-715, que han sumado más tramos con acumulaciones de agua, arrastres y caída de árboles.

La CV-700 ha sido la última vía en reabrir porque aún presentaba importantes acumulaciones de agua. Su cercanía a la zona de marjal ha retrasado el drenaje completo de la calzada. Con la finalización de las actuaciones durante las últimas horas, la circulación ha quedado restablecida en todas las carreteras autonómicas afectadas.

No obstante, la Generalitat mantiene un dispositivo específico de señalización en los puntos más sensibles. Además, recomienda a los conductores extremar la precaución, ya que el terreno y las cunetas continúan saturados por el agua caída durante varios días consecutivos.

Prioridad en las vías con más tráfico

La mayoría de las carreteras han podido reabrir ya el martes 20 de octubre. Esto ha sido posible gracias a la rápida intervención de los equipos de conservación en las vías CV-70, CV-720, CV-755 y CV-773, que soportan un volumen importante de tráfico diario.

Los servicios de carreteras han priorizado también la actuación en la CV-60. En esta vía han señalizado los tramos más delicados, han limpiado los elementos de drenaje que permiten evacuar el agua acumulada y han retirado desprendimientos de la calzada para evitar nuevos cortes.

Paralelamente, se han desarrollado tareas de limpieza y mantenimiento preventivo en una veintena de carreteras. Estas labores han incluido trabajos en cunetas, imbornales, pasos inferiores y otras obras de drenaje, con el objetivo de mejorar la evacuación del agua en futuros episodios de lluvia intensa.

Los trabajos se han extendido también a carreteras de la provincia de Castellón. Entre ellas figuran la CV-173, la CV-183 y la CV-205, que han sufrido afecciones directas por el temporal de lluvia asociado a la dana Adam.

Con la reapertura de la última vía pendiente, la Generalitat ha completado las actuaciones de emergencia. De este modo, se ha recuperado la movilidad en la quincena de carreteras de titularidad autonómica que resultaron dañadas por el temporal.

Control de incidencias desde el CEGESEM

El Centro de Gestión de Servicios de Movilidad (CEGESEM), encargado de recopilar la información sobre el estado de las carreteras autonómicas y provinciales, ha gestionado un total de 372 incidencias durante el episodio de lluvias.

Según los datos recopilados por este centro, 200 de esas incidencias se han registrado el 19 de octubre, la jornada con mayor actividad. Más de la mitad han estado directamente relacionadas con afecciones a las infraestructuras viarias, como inundaciones, desprendimientos, arrastres y caídas de árboles.

En el conjunto de la Comunitat Valenciana, las lluvias asociadas a la dana Adam han afectado a 42 carreteras de distintas titularidades. De ellas, 18 pertenecen a la Diputación de Alicante, 14 a la Generalitat, siete a la Diputación de Valencia, dos son municipales y una es de titularidad estatal.

La sala de control del CEGESEM ha centralizado en tiempo real la información sobre el estado de las vías. Desde allí se ha coordinado el seguimiento de los avisos recibidos y de los trabajos desarrollados sobre el terreno, en colaboración con los servicios territoriales y los equipos de conservación.