La consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, ha reclamado que la transición ecológica europea tenga en cuenta la realidad tecnológica y económica de los sectores industriales con un elevado consumo energético. Entre ellos se encuentra la industria cerámica, especialmente relevante en la provincia de Castellón.
Cano ha defendido esta posición durante su participación en la 24ª Semana Europea de las Regiones y Ciudades. La consellera ha advertido de las dificultades que afrontan estas industrias para reducir emisiones y cumplir los objetivos climáticos sin perder competitividad ni capacidad productiva.
La responsable autonómica ha abogado «por una transición industrial basada en la realidad tecnológica». Asimismo, ha señalado que la Generalitat comparte los objetivos climáticos europeos, aunque las industrias intensivas en energía «necesitan soluciones técnicamente viables».
El sector cerámico ante el reto de la descarbonización
Cano ha situado al sector cerámico como ejemplo de una industria que afronta un proceso especialmente complejo por su elevado consumo energético. Según ha explicado, las empresas están realizando inversiones en eficiencia, reducción de emisiones e innovación pese a tratarse de una actividad de difícil descarbonización.
En Castellón, el sector trabaja desde hace años en alternativas tecnológicas para reducir sus emisiones. Entre ellas figuran la electrificación de procesos, los nuevos sistemas de combustión o la captura de CO₂, líneas que también forman parte de las investigaciones desarrolladas por el [Instituto de Tecnología Cerámica en proyectos de descarbonización].
La consellera ha destacado que las empresas «están comprometidas con la transición energética», pero necesitan soluciones viables y energía a precios competitivos. A su juicio, estas condiciones resultan necesarias para avanzar en la reducción de emisiones sin perder posiciones en los mercados internacionales.
Cano también ha incidido en el volumen de inversión que requiere esta transformación. La descarbonización, ha indicado, «exige inversiones muy importantes y certidumbre» para que las compañías continúen apostando por Europa como territorio donde producir y crecer.
Competencia internacional y costes del carbono
Otro de los aspectos abordados por la consellera ha sido la competencia procedente de países que no están sometidos a las mismas exigencias medioambientales que las empresas europeas.
Cano ha defendido que las políticas públicas deben compatibilizar la ambición climática y los costes del carbono con «los ritmos reales de transformación industrial». También ha advertido de que sustituir producción europea por importaciones trasladaría las emisiones a otros territorios y reduciría la autonomía estratégica de Europa.
En este contexto, ha insistido en que el objetivo no pasa por cuestionar la descarbonización. La prioridad, según ha señalado, debe ser hacerla compatible con el mantenimiento de la producción, el empleo y la inversión industrial.
«No se trata de elegir entre industria y clima, sino de construir una industria europea fuerte para alcanzar con éxito sus objetivos climáticos», ha afirmado.
La consellera ha defendido además una regulación vinculada al ritmo real de la innovación tecnológica. Según ha explicado, este enfoque permitiría reforzar la capacidad inversora de las empresas que ya han iniciado su transformación.
Más peso de las regiones en la política industrial europea
Cano también ha reclamado un mayor protagonismo de las regiones en la definición de las políticas industriales de la Unión Europea. La Semana Europea de las Regiones y Ciudades, organizada por el Comité Europeo de las Regiones y la Comisión Europea, constituye precisamente uno de los principales foros europeos dedicados al desarrollo regional y urbano.
La consellera ha recordado que en los territorios se concentran los clústeres industriales y se desarrollan buena parte de las innovaciones. Además, ha señalado que la proximidad de las administraciones regionales con las empresas permite adaptar las políticas a las necesidades de cada ecosistema productivo. «Las regiones aportan el conocimiento de la realidad industrial de los territorios», ha asegurado.
Por último, Cano ha defendido que la política industrial europea debe tener en cuenta la diversidad existente entre regiones y sectores. El objetivo, según ha planteado, debe ser aprovechar las capacidades específicas de cada ecosistema industrial y conectarlas mediante una estrategia común.



