Este 9 d’Octubre llega marcado por el Jaume I 750 aniversario de su muerte. El rey que fundó el Reino de Valencia falleció el 27 de julio de 1276. Ocho siglos después, sus palabras del testamento siguen vigentes: «Ameu i protegiu totes les persones i el poble. Feu regnar la justícia i vetleu perquè els grans no oprimisquen els menuts.» Amad al pueblo. Haced justicia. Velad para que los poderosos no aplasten a los más débiles. Un mandato claro. Y una deuda pendiente también en la Plana.
Jaume I 750 aniversario: el testamento que la política valenciana no puede olvidar
El rey conquistador nos dejó algo más que un territorio. Nos dejó una brújula moral. Este año se cumplen 750 años de su muerte. Es un aniversario que merece más que actos protocolarios. Es una ocasión para preguntarnos: ¿hemos cumplido su mandato?
El Consell de la Generalitat y el Ajuntament de Castelló han tomado ese mensaje en serio. Las inversiones en vivienda pública, los planes de rehabilitación de barrios y las políticas sociales impulsadas desde ambas instituciones apuntan en la dirección correcta. No son suficientes. Nunca lo son cuando la necesidad es tan grande. Pero son pasos reales, con presupuesto y con calendario.
La vivienda: cuando Madrid legisla y Castellón paga las consecuencias
El problema de la vivienda en Castellón es real. Y tiene nombre y apellidos en lo que respecta a sus causas más profundas. La Ley de Vivienda aprobada por el Gobierno central en 2023 prometía bajar los alquileres. El resultado ha sido el contrario. Muchos propietarios han retirado sus pisos del mercado. La oferta ha caído. Los precios han subido. La ley ha fallado a quienes decía proteger.
Los fondos de inversión operan en un marco fiscal y regulatorio que depende del Gobierno de España. No de la Generalitat. No del Ajuntament. Las herramientas para frenar la especulación a gran escala están en Madrid. Y Madrid no las usa.
Mientras tanto, las instituciones castellonenses trabajan dentro de sus competencias. El Consell ha reforzado el parque público de alquiler también en la provincia. Ha impulsado ayudas directas a familias en riesgo de exclusión residencial. El Ajuntament de Castelló desarrolla planes para ampliar la oferta de vivienda asequible en la ciudad. Son medidas concretas. Son gestión real. Frente a ellas, lo que llega desde el Gobierno central es fundamentalmente ruido electoral.
La acampada de Valencia: protesta legítima, pero que no nos robe el 9 d’Octubre
Este año hay una tensión añadida en la calle. La acampada por la vivienda en la plaza del Ayuntamiento de Valencia lleva semanas instalada. Sus reivindicaciones parten de una realidad que nadie niega. Pero el contexto político en el que se produce no es casual. Y su impacto llega más allá de la capital.
Quienes impulsan esta movilización son los mismos que en Madrid sostienen a un Gobierno que lleva tres años sin solucionar el problema de la vivienda. Es legítimo protestar. No lo es hacerlo ante las instituciones que sí trabajan en el problema mientras se guarda silencio ante las que tienen más poder y menos voluntad de actuar.
El 9 d’Octubre no es una fecha cualquiera para convertir en escenario de una operación política. Es el día de todos los valencianos y valencianas. También de los castellonenses. Dejar que una movilización orquestada desde Valencia le robe el protagonismo a la celebración cívica más importante de nuestra comunidad es un error que no deberíamos consentir.
Concordia: lo que nos une siempre debe ser más grande
El 9 d’Octubre debería ser el día en que los valencianos nos miremos sin filtros de partido. También en Castellón. Un día para recordar lo que compartimos como pueblo: una historia rica, una lengua, una tierra que queremos dejar mejor a nuestros hijos.
La concordia no es ingenuidad. No es ignorar la injusticia. Es saber que los conflictos necesarios se resuelven mejor desde la unión que desde la fractura. Y que la vivienda, como tantos otros problemas, se resuelve con gestión honesta. No con campañas.
Este año, en el Jaume I 750 aniversario de su muerte, su testamento sigue siendo el mejor programa político posible. Justicia. Protección de los más vulnerables. La certeza de que ningún poderoso debería aplastar a quien no tiene poder.
Eso es lo que debe guiar el 9 d’Octubre de 2026. En Castellón. Valencia. Y en toda la Comunitat.
Feliç 9 d’Octubre a totes i tots.







