El otoño cambia por completo el paisaje de Castellón. Después de los meses de calor, las temperaturas más suaves permiten recuperar las botas de montaña y descubrir una provincia que, a pocos kilómetros del Mediterráneo, esconde algunos de los paisajes más espectaculares de la Comunitat Valenciana.
Desde las grandes alturas del Penyagolosa hasta los bosques de la Tinença de Benifassà, pasando por la Serra d’Espadà, el Alto Mijares o el Desert de les Palmes, existen rutas para prácticamente todos los niveles. Algunas pueden completarse en una mañana y otras exigen experiencia, preparación y varias horas de marcha.
Estas son algunas de las rutas y zonas senderistas que merece la pena tener en cuenta durante el otoño.
El Penyagolosa y el techo de Castellón
El entorno del Penyagolosa es uno de los grandes destinos senderistas de la provincia. Con 1.814 metros de altitud, su cumbre constituye una de las referencias de la montaña castellonense y ofrece una panorámica extraordinaria en los días despejados.
Una de las opciones más conocidas parte del entorno de Sant Joan de Penyagolosa. La ascensión requiere una condición física adecuada y debe realizarse con calzado apropiado, agua y teniendo en cuenta la meteorología.
No es necesario, sin embargo, llegar hasta la cima para disfrutar de la zona. El parque natural cuenta con caminos que atraviesan pinares y permiten descubrir el paisaje de montaña sin afrontar necesariamente la ascensión completa.
La Serra d’Espadà entre bosques de alcornoques
Otro de los grandes territorios senderistas de Castellón se encuentra en la Serra d’Espadà. Su proximidad a la costa contrasta con un paisaje de barrancos, montañas y extensos alcornocales.
Municipios como Aín, Eslida, Almedíjar o Chóvar pueden servir como punto de partida para numerosas excursiones. El otoño es especialmente interesante por las temperaturas más suaves y por los cambios que experimenta la vegetación.
Una opción para quienes busquen una excursión sin grandes pretensiones deportivas es combinar un recorrido corto por los alrededores con una visita a alguno de estos pequeños municipios.
El Bartolo y el Desert de les Palmes
No todas las rutas interesantes obligan a desplazarse hasta el interior. El Desert de les Palmes ofrece numerosas posibilidades a escasos kilómetros de Castellón de la Plana y Benicàssim.
Una de las excursiones más conocidas es la subida al Bartolo, cuya cima alcanza los 729 metros. Desde diferentes puntos del recorrido se obtienen amplias vistas sobre la Plana y el Mediterráneo.
Es una alternativa especialmente interesante para una salida de mañana, aunque la dificultad dependerá del itinerario escogido.
La Tinença de Benifassà, naturaleza en el norte de Castellón
En el extremo norte de la provincia aparece uno de los territorios más espectaculares para disfrutar del otoño. La Tinença de Benifassà conserva extensas masas forestales, barrancos y pequeñas localidades rodeadas de montaña.
Fredes, el Boixar, Coratxà, la Pobla de Benifassà o Castell de Cabres son algunos de los puntos desde los que se puede comenzar a descubrir la zona.
Debido a las características del terreno y a las distancias, es importante preparar previamente cualquier excursión y evitar improvisar recorridos desconocidos.
Montanejos y los Estrechos del Mijares
Montanejos es conocido por la Fuente de los Baños, pero su entorno ofrece mucho más que una jornada junto al río. Una de las posibilidades para quienes visitan la localidad en otoño es descubrir los paisajes creados por el Mijares.
En la zona existen recorridos de diferente exigencia desde los que contemplar paredes rocosas, desfiladeros y amplias panorámicas del Alto Mijares.
El otoño permite además descubrir Montanejos desde una perspectiva distinta a la habitual imagen veraniega.
Vilafranca y el paisaje de piedra seca
El interior norte de Castellón ofrece también rutas en las que naturaleza y patrimonio se mezclan. Vilafranca conserva un importante paisaje vinculado a la arquitectura de piedra seca, con construcciones levantadas durante generaciones para aprovechar y transformar el terreno.
Caminar por sus alrededores permite encontrar muros, casetas y otras construcciones integradas en el paisaje. Es una alternativa interesante para quienes prefieren una excursión cultural y paisajística antes que una gran ascensión.
Precauciones antes de salir a la montaña
El otoño ofrece condiciones excelentes para caminar, pero también obliga a tomar precauciones. Los días comienzan a acortarse, las temperaturas pueden descender rápidamente en las zonas altas y un cambio de tiempo puede transformar las condiciones de una ruta.
Conviene consultar previamente la previsión meteorológica y el estado de los senderos, llevar suficiente agua, comida, batería en el teléfono y ropa adecuada. También es recomendable informar a otra persona del recorrido previsto cuando se realicen rutas largas o por zonas poco transitadas.
Castellón ofrece montaña durante todo el año, pero el otoño es uno de esos momentos en los que merece especialmente la pena dejar atrás la costa y descubrir la provincia caminando.





