Las lluvias alivian al campo valenciano pero castigan al caqui de La Ribera

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El último episodio de lluvias ha beneficiado a la mayoría de cultivos valencianos, pero ha provocado graves pérdidas en el caqui de La Ribera y daños en cítricos, aguacates y arroz.

El último episodio de lluvias en la Comunitat Valenciana ha resultado beneficioso para la mayoría de cultivos, pero ha dejado importantes daños en el caqui de La Ribera y afecciones en cítricos, aguacates y arroz, según ha informado la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

La organización agraria ha señalado que las precipitaciones han sido positivas en líneas generales, ya que han aportado agua muy necesaria tras varios meses de sequía. Sin embargo, ha advertido de que el pedrisco ha golpeado con dureza a explotaciones de caqui en distintos puntos de la comarca de La Ribera Alta.

Según las primeras estimaciones de AVA-ASAJA, el granizo ha afectado a unas 500 hectáreas de cultivo y ha provocado unas pérdidas económicas de 4 millones de euros. Los términos municipales más castigados han sido Antella, Gavarda, Alcàntera de Xúquer, Càrcer, Cotes, Sumacàrcer y Alberic, aunque también se han registrado daños por piedra en Xàtiva, en la comarca de La Costera.

Daños concentrados en el caqui de La Ribera

En el caso del caqui, la asociación ha alertado de que en las parcelas más afectadas el pedrisco ‘alcanzará un grado de afección del 80 e incluso el 100 % de la cosecha, a pocos días de empezar el grueso de la recolección’. Ha recordado además que se trata del tercer temporal grave que sufre este cultivo en La Ribera en apenas tres meses.

Antes de estas lluvias, el caqui ya había sufrido un reventón térmico en agosto y una tormenta con pedrisco en septiembre. Esta sucesión de fenómenos extremos ha dejado a muchos productores con una parte muy significativa de la campaña comprometida, justo en el momento previo a la recogida más intensa del fruto.

AVA-ASAJA ha indicado que los daños no se limitan al caqui. La organización ha apuntado que también se han producido afecciones ‘de consideración’ en mandarinas, naranjas y aguacates, aunque ha señalado que todavía es pronto para evaluar con precisión las cicatrices que el granizo y las lluvias puedan dejar en la piel de los cítricos.

Además de los perjuicios directos sobre la fruta, las precipitaciones intensas han provocado arrastres de tierras y destrozos en infraestructuras agrarias. En algunas zonas del campo de Valencia y Castellón se han registrado daños en caminos rurales, muros y acequias, lo que complica el acceso a las parcelas y puede encarecer las labores agrícolas en las próximas semanas.

Riesgos para la recta final de la siega del arroz

En el cultivo del arroz, AVA-ASAJA ha calculado que todavía queda por segar más del 15 % de los arrozales. Las lluvias han mantenido un nivel de agua elevado en las zonas más hondas y han dificultado la entrada de la maquinaria en los campos.

La asociación ha advertido de que, si las precipitaciones se prolongan durante los próximos días, podrían poner en peligro la siega pendiente. Las cosechadoras necesitan un terreno con menor encharcamiento, por lo que el exceso de agua puede retrasar la recolección y reducir la calidad del grano.

Las lluvias también han frenado la quema de la paja del arroz, una práctica que el sector utiliza para controlar plagas y enfermedades. Según AVA-ASAJA, esta situación puede provocar consecuencias negativas, como la proliferación de organismos nocivos y la aparición de aguas negras en los arrozales, con el consiguiente impacto ambiental y agronómico.

Peticiones de ayudas y valoración del agua caída

Ante el balance desigual del temporal, la Asociación Valenciana de Agricultores ha reclamado a las administraciones la puesta en marcha de ayudas directas y medidas fiscales para los productores afectados ‘por esta nueva adversidad climática’. La entidad ha defendido que estas herramientas son necesarias para compensar las pérdidas en las explotaciones más dañadas y evitar el abandono de cultivos.

Asimismo, ha instado a Agroseguro a agilizar las peritaciones en las zonas siniestradas. AVA-ASAJA ha subrayado que esa rapidez es clave para que los agricultores puedan cosechar cuanto antes las frutas que no han resultado dañadas ‘y percibir rápidamente las oportunas indemnizaciones’. Una evaluación ágil permitiría reducir la incertidumbre económica y facilitar la planificación de la campaña.

Pese a los perjuicios causados por el granizo y los episodios más intensos de lluvia, la organización ha insistido en que el agua ha sido ‘especialmente bien recibida en el interior de Castellón y Valencia, donde acumulaban cuatro meses sin apenas llover’. En estas zonas de secano, la aportación hídrica ha aliviado la sequía y ha mejorado las reservas de humedad del suelo.

AVA-ASAJA ha remarcado que estas lluvias pueden ayudar de forma notable a los olivares, en un momento clave de desarrollo del fruto. Según la entidad, las aceitunas ‘estaban sufriendo estrés hídrico’ y el agua caída puede contribuir a mejorar su calibre y su estado vegetativo, lo que abre la puerta a una mejor evolución de la cosecha si el tiempo acompaña en las próximas semanas.