La cerámica de Castellón se convierte en un viaje por Onda, l’Alcora y Ribesalbes

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Museos, hornos históricos y patrimonio industrial explican el pasado y el presente de una industria que ha marcado la provincia

La cerámica forma parte de la identidad económica, cultural e industrial de Castellón. Para conocer su evolución no hace falta limitarse a una fábrica o a una exposición. En cambio, la provincia conserva un recorrido que conecta Onda, l’Alcora y Ribesalbes a través de museos, hornos históricos, colecciones y antiguos espacios de producción.

La historia de este eje cerámico se remonta al siglo XVIII. En este siglo, la Real Fábrica de loza del Conde de Aranda convirtió a l’Alcora en uno de los grandes referentes de la cerámica española. Durante el siglo XIX, la industria azulejera arraigó con fuerza en Onda. Posteriormente, se extendió por otros municipios de la provincia. A partir de la década de 1960, la modernización del sector consolidó especialmente la actividad de Onda, l’Alcora, Castellón y Ribesalbes.

Onda, la memoria del azulejo

La primera parada puede situarse en Onda, donde el Museu del Taulell Manolo Safont reúne una de las colecciones más importantes relacionadas con la historia del azulejo. Además, el centro conserva más de 80.000 objetos vinculados a la cerámica y explica su evolución desde el punto de vista histórico, técnico, social y económico.

La exposición permanente presta una atención especial a los azulejos modernistas del siglo XIX. Sin embargo, el museo también cuenta con un taller de restauración, biblioteca especializada, aula didáctica y Escuela de Cerámica. La visita permite entender cómo el azulejo pasó de ser un elemento decorativo a convertirse en uno de los motores económicos de Onda. También influyó en buena parte de la provincia.

El museo abre de martes a viernes de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00 horas. Los sábados, domingos y festivos permanece abierto de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 horas. Los lunes cierra, por lo que conviene organizar la visita con antelación.

La Real Fábrica de l’Alcora

La segunda parada conduce hasta l’Alcora, municipio cuya historia está estrechamente ligada a la Real Fábrica de loza y porcelana del Conde de Aranda, fundada en 1727. Esta fábrica elaboró durante el siglo XVIII piezas decoradas con diferentes estilos. Actualmente, estas piezas se conservan en colecciones privadas y museos de todo el mundo.

El conjunto histórico de la Real Fábrica fue declarado Bien de Interés Cultural en 2019. Una de sus zonas más destacadas es la Nave de los Hornos. Allí pueden contemplarse tres hornos redondos de doble cámara de cocción, datados a finales del siglo XVIII.

El Museo de Cerámica de l’Alcora permite completar la visita con casi 1.000 piezas distribuidas en tres exposiciones permanentes. Estas exposiciones muestran la cerámica producida desde la Real Fábrica hasta la actualidad, la alfarería popular y la cerámica contemporánea.

El museo abre de martes a viernes de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00 horas; los sábados, de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00; y los domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas. Sin embargo, los lunes permanece cerrado.

Ribesalbes y la tradición artesanal

El recorrido puede continuar en Ribesalbes, una localidad cuya producción cerámica recoge una tradición de origen árabe. Posteriormente, recibió un importante impulso a partir de la creación de la Real Fábrica de l’Alcora.

La cerámica de Ribesalbes combina la dimensión artesanal con la industrial. En el casco urbano, la Casa Baronía alberga el Museo de la Baronía, Cerámico y Paleontológico. Este espacio permite acercarse tanto a la tradición productiva del municipio como a su patrimonio histórico y natural.

La visita a Ribesalbes ofrece además la posibilidad de recorrer las calles más antiguas de la localidad. También permite conocer un paisaje urbano en el que la cerámica sigue presente como parte de la memoria colectiva.

Una ruta para conocer la provincia

La ruta puede ampliarse en Castelló de la Plana con una visita al Museu de Belles Arts. Este museo conserva una colección de cerámica con más de 800 piezas. Entre ellas destacan manufacturas procedentes de l’Alcora, Ribesalbes y Onda.

Más allá de los museos, este recorrido permite descubrir cómo la cerámica ha influido en la arquitectura, el empleo, la formación profesional y la imagen exterior de Castellón. La provincia no solo conserva piezas del pasado. También mantiene escuelas, talleres y empresas que continúan desarrollando nuevas aplicaciones y diseños.

Antes de desplazarse, es recomendable consultar los horarios actualizados de cada centro. Además, es importante confirmar si las visitas guiadas o los accesos a espacios históricos requieren reserva previa.