La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha explicado que los avisos rojos por lluvias en la Comunitat Valenciana deben reservarse para episodios muy poco frecuentes y potencialmente catastróficos, y ha defendido que los diferentes umbrales entre comunidades responden a criterios climatológicos y de frecuencia de fenómenos extremos.
Aemet ha descrito el episodio de lluvias y tormentas de este miércoles en la Comunitat Valenciana como intenso, pero dentro de la normalidad climática de la región. Ha recordado que las comunidades mediterráneas peninsulares y Baleares manejan umbrales más altos para activar avisos por precipitación, porque registran con más frecuencia lluvias muy intensas.
Según el organismo meteorológico, los umbrales no son arbitrarios, sino que se fijan en función de la estadística de cada zona. Así, en áreas donde las lluvias torrenciales son habituales, los sistemas de drenaje, las infraestructuras y la población están más adaptados. En cambio, territorios con pocos episodios extremos sufren más impacto ante cantidades inferiores de lluvia.
Diferencias de umbrales entre territorios
En redes sociales, Aemet ha detallado que en València o Barcelona solo se emite un aviso rojo por lluvias cuando se prevé superar 90 litros por metro cuadrado en una hora. En cambio, en Valladolid o Madrid basta con 60 litros por metro cuadrado para activar el nivel máximo. Esta diferencia se ajusta al Plan Nacional de Predicción y Vigilancia de Fenómenos Meteorológicos Adversos, conocido como Meteoalerta.
Dicho plan define tres niveles de aviso por colores: amarillo, naranja y rojo, en función del grado de peligro previsto. Estos niveles se basan en criterios climatológicos, como si el fenómeno es poco o muy poco frecuente, y también en los posibles impactos asociados sobre la población y las infraestructuras.
La Aemet ha insistido en que el sistema parte de una idea clave: cuanto más rara es la frecuencia de un fenómeno extremo en una zona, mayores pueden ser sus efectos. Por ello se analizan no solo los litros previstos, sino también el contexto climático local y la capacidad de adaptación del territorio.
Como ejemplo, el organismo ha señalado que 40 grados en Londres tienen consecuencias mucho más graves que en Sevilla. ‘En Londres no se alcanzan casi nunca temperaturas tan altas y, por ello, no hay una adaptación al calor extremo: por ejemplo, no hay equipos de aire acondicionado y las ventanas no tienen persianas ni toldos. En el sur de España, en cambio, hay toda una cultura del calor’, ha explicado.
Aemet ha trasladado este razonamiento a las lluvias intensas. En el área mediterránea peninsular y en Baleares se dan episodios torrenciales con relativa frecuencia, por lo que hay una mayor experiencia y adaptación a estas situaciones. Otras zonas del interior peninsular, en cambio, viven estos fenómenos de forma mucho más excepcional.
El episodio de lluvias en el aeropuerto de Valencia
En este contexto, la Agencia ha recordado que el pasado 16 de septiembre se han registrado 48 litros por metro cuadrado en una hora en el aeropuerto de Valencia. Ha calificado esa cantidad como muy alta, pero ha matizado que en el entorno del aeropuerto y de la capital valenciana se han medido en los últimos años registros similares o incluso superiores.
Según Aemet, el impacto ha sido grave porque la lluvia ha descargado con gran intensidad sobre un área metropolitana densamente poblada. Sin embargo, ha añadido que ‘probablemente si se hubiese producido la tormenta en Madrid el impacto habría sido mayor, ya que nunca se ha registrado una lluvia de esa intensidad en la capital’.
El organismo ha subrayado que su objetivo es ajustar las alertas al riesgo real y evitar alarmas innecesarias. ‘Es importante no sobreavisar’, ha señalado, en respuesta a la petición del Consell al Gobierno de Pedro Sánchez para que actualice los márgenes de actuación de la Agencia Estatal de Meteorología. Según ha afirmado el portavoz del Consell, Miguel Barrachina, esos márgenes ‘son más exigentes en la Comunitat Valenciana que en el resto de territorios’.
Aemet ha remarcado que los avisos de nivel naranja ya implican un peligro importante. La intensidad del fenómeno en estos casos puede causar impactos graves en puntos vulnerables, por lo que se recomienda seguir con atención las indicaciones de protección civil.
Por su parte, los avisos rojos se reservan para situaciones de peligro extraordinario. En estos escenarios, las zonas expuestas o con alta vulnerabilidad pueden sufrir impactos muy graves o incluso catastróficos. Por este motivo, la Agencia insiste en que el aviso rojo por lluvias debe limitarse a episodios verdaderamente excepcionales y claramente fuera de la normalidad climática de cada territorio.




