Diez tortugas boba nacidas el pasado verano en un nido de la playa de Benafelí, en Almassora, han regresado este jueves al Mediterráneo tras pasar un año en un entorno controlado dentro del programa de conservación ‘Head Starting’. El objetivo ha sido aumentar sus posibilidades de supervivencia en la fase más vulnerable de su desarrollo.
Las crías, siete hembras y tres machos, han entrado en el programa con solo 33 gramos de peso. Tras doce meses de cuidados especializados han alcanzado una media de unos tres kilos antes de su liberación, lo que refuerza sus opciones de llegar a adultas.
Tras su nacimiento, los ejemplares fueron trasladados primero al Oceanogràfic de València para las revisiones veterinarias iniciales. Posteriormente, el 16 de septiembre de 2025, diez de estas tortugas llegaron a las instalaciones de la Fundación Azul Marino en Oropesa del Mar, donde han permanecido durante el último año en tanques controlados.
El programa ‘Head Starting’, impulsado por la Fundación Oceanogràfic en colaboración con la Fundación Azul Marino, ha permitido que los animales crezcan en condiciones seguras hasta superar los 1,5 kilos. A partir de ese peso se considera que soportan mejor los riesgos del mar abierto, por lo que se procede a su devolución al medio natural.
‘De cada mil tortugas que nacen en libertad, solo una o dos llegan a la edad adulta’, han señalado las entidades responsables del programa. Han subrayado que cada ejemplar liberado supone ‘una oportunidad relevante para la conservación de la especie’ y contribuye a reforzar las poblaciones de tortuga boba en el Mediterráneo.
El nido de Benafelí fue localizado el 29 de julio de 2025, después de que varios vecinos alertaran de la presencia de crías en la arena. En la cavidad se encontraron 125 huevos, de los que eclosionaron 51 crías. Cuando se intervino aún permanecían once neonatos en la playa, mientras que se calcula que alrededor de 40 llegaron al mar por sus propios medios.
Importancia de los avisos ciudadanos
El director de proyectos de la Fundación Azul Marino, Pablo García, ha destacado el papel de la ciudadanía en este tipo de actuaciones. ‘Gracias a avisos ciudadanos como este caso, podemos desarrollar programas efectivos de recuperación de fauna’, ha explicado.
García ha resaltado también ‘el papel de todos los castellonenses en el cuidado y la protección de nuestro patrimonio natural marino’. A su juicio, esta suelta es ‘un ejemplo de buen resultado del trabajo de concienciación y divulgación’ que se ha desarrollado cada año dentro de la campaña ‘Aquí salvamos tortugas’.
Esta iniciativa se organiza en colaboración con la Fundación Oceanogràfic y distintos municipios de la costa mediterránea. Las actividades informativas y de sensibilización buscan que cualquier persona que detecte rastros de nidificación o crías en la arena avise de inmediato a los servicios competentes.
Más nidos en la provincia de Castellón
Según los datos facilitados por las entidades impulsoras, en 2025 se han registrado cinco eventos de nidificación de tortuga boba en la provincia de Castellón. Este dato confirma que la especie sigue utilizando estas playas como zona de puesta.
La temporada de nidificación continúa abierta este verano. Sin embargo, hasta el momento no se ha registrado ningún nacimiento en la provincia, según las mismas fuentes.
En Almassora ya se ha realizado en octubre de 2024 la suelta de 22 tortugas marinas en la playa de Pla de la Torre. Además, en 2023 también se llevó a cabo otra liberación en el municipio, lo que consolida esta zona del litoral de Castellón como referente en proyectos de conservación de tortugas marinas.







