El incendio forestal declarado la tarde del 20 de agosto en Segorbe se ha dado por extinguido este martes a las 9:00 horas, después de quemar 630 hectáreas dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona y obligar a evacuar durante dos días el municipio valenciano de Gátova.
Según ha informado el Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, el fuego se encontraba controlado desde el pasado martes 25 de agosto, pero las tareas de vigilancia y remate se han prolongado hasta confirmar la completa extinción del incendio.
Las primeras investigaciones han señalado que las llamas se originaron por la caída de un rayo durante una tormenta eléctrica en la zona. Este tipo de incendios suele complicar las labores de extinción, ya que se producen en momentos de inestabilidad atmosférica y con cambios bruscos de viento.
En total, el fuego ha afectado a 395 hectáreas del término municipal de Segorbe y a otras 235 de Gátova, todas ellas dentro del Parque Natural de la Sierra Calderona, según las estimaciones realizadas hasta el momento. Se trata de un entorno de alto valor ambiental, por lo que la superficie quemada tendrá un impacto directo sobre la vegetación y la fauna del espacio protegido.
Evacuación de Gátova y cortes en la CV-25
Durante las horas más críticas del incendio, la intensa columna de humo y un cambio en la dirección del viento obligaron a evacuar por completo el municipio de Gátova. Los vecinos tuvieron que abandonar sus casas de forma preventiva mientras los equipos de extinción trabajaban para frenar el avance de las llamas hacia el núcleo urbano.
Además, las autoridades decidieron cortar el acceso a Gátova desde la carretera CV-25, una medida que se ha aplicado para garantizar la seguridad y facilitar el movimiento de los medios de extinción. Estos cortes de tráfico han evitado riesgos añadidos y han permitido que los vehículos de emergencias operaran con mayor rapidez.
Aunque el incendio se ha dado por extinguido, los técnicos deberán seguir evaluando el estado del terreno y la posible aparición de puntos calientes ocultos. Estas revisiones posteriores son frecuentes tras grandes incendios forestales y resultan clave para evitar reactivaciones en jornadas de altas temperaturas o viento.








