València ha encadenado en lo que va de 2026 un total de 30 noches tórridas, con temperaturas mínimas de 25 grados o más. Este valor supone un ‘récord absoluto’, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), y confirma un verano especialmente sofocante en la ciudad. Castellón de la Plana y Alicante también han batido sus propios máximos de calor nocturno.
De acuerdo con los datos de Aemet, la madrugada del miércoles se ha registrado una mínima de 25,1 grados en el observatorio de València. Con esta marca se ha alcanzado la cifra de 30 noches tórridas en la ciudad. Hasta ahora, los años con más noches por encima de los 25 grados habían sido 2023, con 28, y el año pasado, con 21.
Más récords nocturnos en Castellón y Alicante
El calor durante la noche no se ha limitado a València. Castellón de la Plana ha sumado este 2026 un total de 20 noches tórridas. Su máximo anterior estaba en 12 noches, registradas tanto en 2025 como en 2023. Es decir, la ciudad ha superado con claridad cualquier referencia previa.
Alicante también ha batido su propio techo de calor nocturno. Este año acumula 15 noches con mínimas por encima de los 25 grados. Los registros que servían de comparación eran las 14 noches de 2015 y las 10 contabilizadas en 2023. El incremento se ha notado de forma clara en las últimas semanas.
La última madrugada ha dado un ligero respiro, aunque con valores aún altos para la época. Según Aemet, este jueves se han medido mínimas de 23,8 grados en Torreblanca y de 23,2 grados en València. En Castellón de la Plana el termómetro no ha bajado de 23,1 grados.
En el resto de la Comunitat Valenciana las mínimas también se han mantenido elevadas. Se han registrado 22,8 grados en Alicante, Miramar, Pego y Vinaròs. En Novelda la temperatura mínima ha sido de 22,7 grados, mientras que en Benidorm ha quedado en 22,3.
El aeropuerto de València ha marcado una mínima de 22,2 grados. Esa misma cifra se ha repetido en el aeropuerto Alicante-Elche, así como en Orihuela y Rojales. En Oliva la noche ha sido algo más fresca, aunque con una mínima todavía alta de 21,7 grados.
Estos datos reflejan una sucesión de noches muy cálidas en las principales ciudades de la Comunitat Valenciana. El aumento de noches tórridas implica un mayor estrés térmico para la población y una peor calidad del descanso. Además, prolonga la sensación de calor extremo más allá de las horas diurnas, lo que complica la adaptación al verano.









