El incendio forestal declarado la tarde del pasado jueves en Segorbe (Castellón) ha calcinado 633 hectáreas de masa forestal, parte de ellas en la Sierra Calderona, y mantiene desalojadas a unas mil personas del municipio valenciano de Gátova mientras continúan los trabajos de extinción.
Según ha explicado el conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, tras la última reunión del Cecopi, en la zona han estado trabajando 25 medios aéreos, 14 de ellos de la Generalitat, y unos 350 efectivos de distintos servicios de emergencia.
Entre estos recursos se incluyen unidades de la UME, bomberos forestales y provinciales, fuerzas y cuerpos de seguridad y personal de Cruz Roja, además de equipos de coordinación y apoyo logístico desplegados en el área del incendio.
La intensidad del fuego y la proximidad a zonas habitadas han obligado a mantener el desalojo preventivo de alrededor de un millar de vecinos de Gátova, para garantizar su seguridad mientras persista riesgo.
Atención a las personas evacuadas
Un total de 37 vecinos de Gátova, 20 hombres y 17 mujeres, junto a 10 mascotas, han sido acogidos en el polideportivo de Bétera, donde Cruz Roja ha habilitado una zona de albergue con personal y medios específicos.
Además de camas y material de abrigo, se han dispuesto puntos de atención sanitaria básica y apoyo psicosocial para las personas evacuadas, con el objetivo de cubrir sus necesidades mientras no puedan regresar a sus viviendas.
Otras nueve personas, cinco de ellas dependientes y cuatro acompañantes, han sido trasladadas a una residencia en Carlet (Valencia), donde reciben atención adaptada a su situación y grado de autonomía.
Durante la madrugada, el esfuerzo del personal de extinción se ha concentrado en proteger la localidad de Gátova y en evitar que las llamas cruzasen la carretera CV-25, principal vía de acceso al municipio.
Los equipos han trabajado en esa zona con maquinaria y líneas de agua para reforzar los cortafuegos, tratar de frenar el avance del incendio hacia el casco urbano y mantener abierta una ruta segura para los servicios de emergencia.
La evolución del fuego y las condiciones meteorológicas seguirán marcando las próximas decisiones sobre los desalojos y la posible vuelta a casa de los vecinos de Gátova, que dependerán de que no exista peligro para la población ni para los servicios de extinción.








