Localidades del interior y de la costa de Valencia han empezado a evaluar los graves daños que han dejado las violentas tormentas de viento, lluvia y granizo registradas la tarde del jueves, que en pocos minutos han provocado numerosos destrozos materiales y uno de cuyos rayos ha originado el incendio forestal de Segorbe.
En la comarca de la Ribera, una de las más afectadas, Alzira ha comenzado a hacer balance tras lo que su Ayuntamiento describe como un auténtico diluvio de agua y viento. El episodio ha durado apenas un cuarto de hora, pero ha dejado rachas de hasta 146 kilómetros por hora y daños en arbolado, empresas, viviendas y en la parroquia de Santa Catalina.
El alcalde en funciones, Enrique Montalvá, ha explicado que el Cecopal se reunió ayer ante las advertencias del centro meteorológico. Se esperaba la tormenta hacia las cuatro de la tarde, pero finalmente se ha adelantado y la tromba ha caído sobre la una. Según ha relatado, ha llegado ‘un diluvio de agua y viento’, de una forma que, ha subrayado, ‘aquí no hemos conocido’.
Los servicios municipales han constatado árboles rotos en toda la ciudad. Algunos techos de naves industriales han salido volando y el techo de la iglesia de Santa Catalina se ha desplomado hacia una calle colindante, donde parte de los restos ha caído sobre una vivienda.
El párroco de Santa Catalina de Alzira, Enrique Masià, ha recordado que hace unos días ya se produjo en la localidad un ‘reventón térmico’ que provocó la caída de numerosos árboles. Sin embargo, ha señalado que ‘esto ha sido espectacular’ porque ‘ha afectado a un edificio emblemático de la ciudad’ como es esta iglesia, un templo del siglo XIII que evolucionó en los siglos XVI y XVIII.
Amparo, vecina de la casa junto a la zona donde se ha desplomado parte del templo, ha contado que estaba preparando la comida cuando ha escuchado un estruendo ‘muy fuerte’, en un momento de ‘lluvia y viento muy fuertes: se acababa el mundo’. La caída de cascotes ha roto todo el cableado de la calle y, según ha indicado, permanece sin luz desde ayer.
Daños y desplome de árboles en Cullera
Cullera también ha sufrido con especial intensidad las tormentas del jueves. Su alcalde, Jordi Mayor, ha informado de que los servicios municipales trabajan para recuperar la normalidad tras el episodio de lluvia y viento, que ha resultado más intenso de lo previsto inicialmente. Como medida de prevención, el Ayuntamiento mantiene cerrados los parques y zonas verdes hasta comprobar que no existe riesgo de caída de ramas.
Mayor ha detallado en un vídeo difundido en sus redes sociales algunos de los daños que ha dejado este episodio de lluvias ‘muy fuertes’ y viento ‘intenso’ y ‘huracanado’. Las rachas han superado los 132 kilómetros por hora en esta localidad turística.
La fuerte tromba de agua ha sorprendido también a los conductores que circulaban por varias carreteras, como la autovía de Cullera a Sueca, donde la visibilidad ha llegado a ser muy baja. En las vías urbanas, la circulación se ha complicado por la acumulación de agua, que ha anegado numerosos puntos de la red viaria.
La tormenta ha ido acompañada de un descenso muy acusado de las temperaturas. En Cullera, el termómetro ha bajado hasta los 19,3 grados, cuando solo 24 horas antes marcaba 36.
El presidente de la Diputación de Valencia, Vicente Mompó, ha indicado que la mayor parte de las intervenciones del Consorcio Provincial de Bomberos se ha concentrado en la comarca de la Ribera. Los municipios más afectados han sido Alzira, Carcaixent o Guadassuar, donde los bomberos han trabajado en la retirada de árboles y otros elementos dañados y en el saneamiento de las zonas con más desperfectos.
El campo valenciano también ha empezado a valorar las consecuencias de estas tormentas, aunque las organizaciones agrarias calculan que necesitarán varios días para concretar su impacto económico.
La Unió de Llauradors i Ramaders ha advertido de que las tormentas han provocado daños en distintos cultivos, especialmente en el caqui. Su secretario general, Carles Peris, ha señalado que la organización todavía debe tomarse unos días para poder realizar un balance detallado y cuantificar las pérdidas, pero ha avanzado que ‘hay una extensión importante de afección en la comarca de la Ribera, especialmente por los intensos vientos’.








