El CEAM atribuye al estrés hídrico de la vegetación la virulencia del incendio de la Vall d’Uixó

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El CEAM ha identificado una fuerte pérdida de humedad y verdor en la vegetación previa al incendio de la Vall d'Uixó, que ya ha arrasado unas 9.600 hectáreas, casi la mitad dentro de la Serra d'Espadà.

El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) ha atribuido al fuerte estrés hídrico de la vegetación una parte clave del comportamiento del incendio forestal declarado el pasado 25 de julio en la Vall d’Uixó, que hasta ahora ha afectado a unas 9.600 hectáreas, un 43 % dentro del parque natural de la Serra d’Espadà.

Según el primer análisis realizado por este centro de investigación de la Generalitat, el fuego ha arrasado principalmente pinares, que suponen alrededor del 40 % de la superficie quemada. También se han visto gravemente afectados el matorral, con un 30 %, y el alcornocal, con un 10 %, lo que anticipa un impacto notable sobre los ecosistemas mediterráneos de la zona.

Pérdida acelerada de humedad y más combustible

El estudio del CEAM destaca como factor determinante la rápida pérdida de humedad de la vegetación durante los meses previos al incendio. Los investigadores han analizado imágenes de satélite y han comprobado que la primavera de 2026 comenzó con niveles de humedad superiores a los de los dos años anteriores, gracias a abundantes precipitaciones.

Sin embargo, entre abril y julio la vegetación ha perdido un 51 % de su humedad. Esta evolución ha incrementado de forma significativa la vulnerabilidad del territorio frente al fuego. Primero, las lluvias han impulsado un mayor crecimiento de la vegetación, sobre todo de la cubierta herbácea. Después, las altas temperaturas y la falta de nuevas precipitaciones han provocado un proceso rápido de desecación.

Como consecuencia, la cantidad de combustible vegetal disponible ha aumentado y, además, ese combustible se encontraba muy seco en el momento del incendio. Esta combinación suele favorecer la rapidez de propagación de las llamas y su intensidad en los ecosistemas mediterráneos.

El informe también señala una importante pérdida de verdor de la vegetación en el mismo periodo. El índice NDVI, que mide el estado de la cubierta vegetal a partir de imágenes de satélite, ha descendido un 38 % entre abril y julio. Ese retroceso refleja un deterioro progresivo de la masa forestal antes del inicio del fuego y confirma el impacto del estrés hídrico sobre la vegetación.

Severidad muy alta en parte del área quemada

De forma provisional, el CEAM estima que el incendio ha alcanzado una severidad muy alta en torno al 16 % de la superficie afectada. Este dato indica que en esas zonas el daño sobre la vegetación ha sido especialmente intenso, con una mayor mortalidad de árboles y arbustos y una alteración profunda de la cubierta vegetal.

No obstante, el centro ha advertido de que será necesario completar la evaluación una vez se declare extinguido el incendio. Entonces se podrán determinar con mayor precisión sus efectos sobre la capacidad de regeneración de la vegetación, el riesgo de erosión del suelo y los plazos de recuperación de los ecosistemas.

Esta primera fase del trabajo científico permitirá identificar los principales impactos ecológicos del incendio y sentar las bases de las futuras actuaciones de gestión y restauración. A partir de la próxima semana se incorporará a este proceso el equipo del Área de Investigación Forestal de la Fundación CEAM.

Este equipo trabajará en coordinación con otros grupos especializados para integrar distintos enfoques científicos en la evaluación de los efectos del fuego. El objetivo será disponer de información sólida para planificar las medidas de recuperación del territorio más adecuado a cada zona afectada.

El papel del CEAM en los incendios mediterráneos

El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo es un centro de investigación de la Generalitat especializado en los ecosistemas mediterráneos y en el estudio del cambio global. Desde 1992 desarrolla investigaciones sobre ecología del fuego, sequías, restauración forestal y gestión de espacios afectados por incendios.

Entre sus herramientas destaca la plataforma POSTFIRE, que permite evaluar los impactos ecológicos de los incendios forestales a partir de criterios científicos. Esta plataforma ayuda a orientar las actuaciones de restauración y la gestión de las zonas quemadas, ya que facilita seleccionar las intervenciones más efectivas según la severidad del fuego, el tipo de vegetación y el riesgo de erosión en cada área.