La Vilavella permanece evacuada y vacía tras el avance del incendio en Vall d’Uixó

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La Vilavella, en la provincia de Castellón, sigue desalojada por el incendio de Vall d'Uixó, con daños en la piscina municipal, una vivienda y un vehículo, y vecinos aún pendientes de poder volver a casa.

La Vilavella, en la provincia de Castellón, ha permanecido hoy completamente evacuada por el incendio forestal de Vall d’Uixó, que ha obligado a desalojar el municipio preventivamente por la cercanía de las llamas y mantiene a sus casi 3.000 vecinos a la espera de poder regresar a sus casas con seguridad.

El pueblo se ha convertido en una imagen insólita. Sus calles, normalmente llenas de vida en pleno verano y en fiestas patronales, han quedado desiertas, con solo presencia policial en los accesos y en el interior del casco urbano.

Vigilancia policial y primeros daños

Un equipo de Audiovisuales ha recorrido las calles de La Vilavella acompañado por la Policía Local, que custodia el término municipal junto a agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. Entre todos controlan las entradas al pueblo y vigilan las viviendas para evitar robos o saqueos durante el desalojo.

Aunque el fuego se ha detenido a las puertas de La Vilavella, las llamas sí han causado daños materiales. La piscina municipal ha resultado afectada, al igual que una vivienda con tejado de madera, y un vehículo ha quedado calcinado en la parcela de una casa situada en la zona residencial de las afueras.

Los agentes de esta localidad del interior de Castellón han descrito una estampa que recuerda a los meses más duros de la pandemia, con calles completamente vacías y patrullas recorriendo el municipio casi en exclusiva.

Vecinos pendientes de volver a sus casas

La Vilavella ha sido uno de los primeros municipios evacuados por la cercanía del frente de llamas. Aunque durante la jornada de hoy ya no se ha visto fuego en las inmediaciones, los residentes todavía no han podido regresar a sus viviendas.

El retorno se ha previsto inicialmente para esta medianoche, pero queda supeditado a la evolución del incendio a lo largo de la tarde. Las autoridades quieren garantizar que las condiciones sean plenamente seguras antes de permitir la vuelta masiva de los vecinos.

Según relatan los agentes desplegados en los accesos, numerosos vecinos se han acercado en los últimos días hasta el punto donde está cortada la carretera de entrada. Muchos han pedido poder subir unos minutos a sus casas para alimentar mascotas, recoger medicación o recuperar documentación básica.

En estos casos, la Policía Local y el resto de cuerpos han acompañado a los vecinos. Los agentes consideran que se trata de un servicio esencial, sobre todo cuando el desalojo se ha producido con tanta urgencia como el del pasado sábado.

Las prisas de aquella evacuación han provocado que algunos residentes olvidaran objetos importantes, desde tratamientos médicos hasta papeles necesarios para gestionar el día a día fuera de casa.

La piscina municipal, que en una tarde de julio suele estar llena de bañistas y funciona además como barrera física entre el monte bajo y las primeras calles del pueblo, ofrece ahora una imagen desoladora. Varias farolas han quedado quemadas, algunos toldos presentan daños evidentes y los setos del perímetro han quedado completamente arrasados.

Mientras tanto, las calles del municipio, que en estas fechas deberían acoger actos de las fiestas patronales y terrazas llenas, siguen vacías. Todo queda pendiente de que las autoridades autoricen el regreso escalonado de la población cuando el incendio esté controlado y no suponga un riesgo directo para las viviendas.


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