Alma, de cinco años, su madre Patricia Abril, de 39, y su abuela Piedad, de 73, han elegido pasar sus vacaciones de agosto en el Rototom Sunsplash de Benicàssim. Las tres generaciones viajarán en autocaravana y se alojarán durante toda la semana en la zona de acampada del festival, que se celebrará del 16 al 22 de agosto y se ha consolidado como un encuentro familiar que va mucho más allá de la música.
La familia Abril, a la que se sumará también Dani, pareja de Patricia, encaja en el perfil de público que ha encontrado en el Rototom una forma distinta de veranear. Patricia ha explicado que para ellos es ‘una experiencia diferente a la habitual’ porque considera que ‘es un festival en el que se puede unir a toda la familia, con tu madre y tu hija, y además pasarlo bien’.
Según cuenta, estas vacaciones les permiten romper con la rutina de cada año. ‘Son unas vacaciones distintas en las que descubrimos cosas nuevas junto a otras familias, y tener la playa tan cerca es un plus’, ha señalado. Para ellos, la combinación de conciertos, actividades y mar crea un entorno cómodo tanto para adultos como para niños.
La presencia conjunta de abuelos, padres e hijos en un mismo evento cultural no suele ser habitual. La oferta de ocio masiva se ha orientado cada vez más a públicos segmentados por edades, según reflejan las estadísticas de participación cultural del Ministerio de Cultura. En cambio, la experiencia de la familia Abril ilustra un fenómeno que se repite en el Rototom, donde la programación ha buscado integrar a diferentes generaciones en un mismo espacio.
Casi 17.000 menores y más de 11.000 mayores
Los datos de la última edición muestran esa diversidad de públicos. Según la organización, el festival reunió a 218.000 asistentes procedentes de 111 países de los cinco continentes. De ellos, cerca de 17.000 eran menores de 13 años y más de 11.000 tenían más de 65 años.
En el caso de la familia Abril, además, el Rototom ya forma parte de su historia personal. Patricia ha sido una asistente fiel del festival durante varias ediciones. Piedad ya acudió en 2013 y Dani también ha ido en varias ocasiones. Para la pequeña Alma, pese a tener solo cinco años, esta será su tercera experiencia en Benicàssim. ‘La primera vino con año y medio’, recuerda su madre.
La posibilidad de compartir actividades más allá de los conciertos ayuda a explicar esta mezcla de edades. El festival ha habilitado espacios específicos según los intereses y momentos vitales de cada grupo, pero fomenta la convivencia entre todos. Uno de los más destacados es Magicomundo, un área dedicada a la infancia ‘pero desde un enfoque integrador y compartido con público adulto’, concebida para que niños y familias ‘disfruten juntos desde la libertad, el juego y el aprendizaje’.
Para este año, la organización ha anunciado novedades dentro de esa filosofía. Entre ellas, una cuentoteca para intercambiar historias entre asistentes de distintas edades, que busca reforzar el contacto entre generaciones. También destaca el espacio Teen Yard, centrado en la cultura urbana juvenil, con propuestas de grafiti, rap, breakdance, parkour y deporte pensadas para adolescentes.
La convivencia entre edades se repite en otras zonas comunes del recinto de conciertos. Las áreas de restauración permiten que familias completas se reúnan para comer o descansar entre actuaciones. El mercadillo artesanal invita a pasear y curiosear sin prisa. Además, las actividades de bienestar y yoga del espacio Pachamama y los talleres culturales y sociales de Jamkunda facilitan que personas con intereses muy distintos compartan momentos y conversaciones.
Otro rasgo clave del Rototom Sunsplash es su dimensión internacional. Cada verano, asistentes procedentes de más de un centenar de países conviven durante una semana en Benicàssim. Lo hacen en torno a una programación que combina música, actividades culturales y propuestas participativas que buscan implicar al público, no solo situarlo como espectador.
Cartel musical con reggae y otros estilos
En el plano estrictamente musical, la edición de este año ha vuelto a situar al reggae y sus distintas vertientes en el centro de la programación. El cartel incluye nombres internacionales del dancehall y de la escena reggae contemporánea como Major Lazer Soundsystem, Shenseea y Protoje. Junto a ellos, participan referentes históricos del reggae roots como Alpha Blondy, Luciano, The Itals, Bushman o Twinkle Brothers.
También se han programado actuaciones de Israel Vibration & The Roots Radics y de la banda fundacional del ska jamaicano, The Skatalites, que compartirán escenario con el británico Alpheus. Propuestas como Queen Omega & The Royal Souls o Macka B & The Roots Ragga Band refuerzan esa conexión directa con la historia y la identidad sonora de la música jamaicana.
Más allá del reggae, el festival ha ampliado el abanico estilístico y ha reforzado sus vínculos con la escena estatal. El programa incluye a la cantante catalana Lia Kali, una de las voces emergentes con mayor proyección en la escena urbana. También figura la banda granadina Eskorzo, conocida en los circuitos europeos por su mezcla de reggae, ska, afrobeat y ritmos mestizos. Además, actuará el proyecto G5, que reúne a Kiko Veneno, Muchachito, El Canijo de Jerez, Diego ‘Ratón’ y Tomasito.
Para Patricia Abril, una de las claves del Rototom reside en esa capacidad para reunir a personas que normalmente no comparten espacios de ocio. ‘Mi madre es una persona muy abierta, sin prejuicios y con ganas de descubrir cosas diferentes. Poder vivir esta experiencia juntas es algo que no sucede a menudo’, ha afirmado.
Desde la organización del festival señalan que la presencia simultánea de menores, jóvenes, familias y jubilados responde a un modelo que ha buscado ‘favorecer la convivencia entre generaciones en un mismo espacio cultural’. Definen el recinto como ‘un lugar donde ser tú mismo y donde poder estar junto a personas totalmente diferentes’, una idea que encaja con el plan de vacaciones elegido por la familia Abril.




