El juego patológico ha cambiado de perfil en la Comunitat Valenciana. Las máquinas tragaperras y los salones de juego, que durante años marcaron la imagen más habitual de esta adicción, conviven ahora con un peso creciente de las apuestas deportivas. Además, las plataformas digitales y la combinación con otras adicciones, especialmente el consumo de alcohol y cocaína, incrementan el cambio.
Así lo constata Patim a partir de los datos acumulados entre 2001 y 2025 en la atención especializada a cerca de 600 personas con problemas de juego patológico en la Comunitat Valenciana. La entidad advierte que el fenómeno presenta hoy una realidad más compleja. Por otro lado, hay perfiles que no siempre responden al estereotipo de exclusión social o desestructuración severa.
La organización detecta un aumento de los denominados pacientes funcionales: personas que mantienen empleo, responsabilidades familiares y autonomía, pero que sufren una pérdida progresiva de control. En muchos casos, según explica la entidad, la ayuda llega cuando las consecuencias económicas, familiares, laborales o jurídicas ya resultan difíciles de ocultar.
El presidente de Patim, Francisco López y Segarra, ha explicado que «llegan todavía con una capacidad suficiente para desarrollar un abordaje ambulatorio, como quien sale del trabajo y se presenta en la consulta con la esperanza de reparar algo antes de que termine de derrumbarse». Sin embargo, la entidad subraya que esa apariencia de normalidad puede retrasar la demanda de tratamiento. Además, puede dificultar que el entorno identifique el problema.
Inicio en el juego antes de la mayoría de edad
Uno de los datos más relevantes es la edad de inicio. Nueve de cada diez pacientes atendidos reconocen que comenzaron a jugar siendo menores de edad, con una edad media situada entre los 14 y los 17 años. Pese a ello, el acceso al tratamiento suele retrasarse hasta la treintena. Por consiguiente, esto evidencia una brecha prolongada entre el inicio del problema y la solicitud de ayuda.
Patim considera que este desfase obliga a reforzar las estrategias de prevención y detección precoz, especialmente en el ámbito escolar y comunitario. En este contexto, la entidad destaca la importancia de programas preventivos como Ludens. Este programa es impulsado por el catedrático de Psicología Básica de la Universitat de València Mariano Chóliz, colaborador de Patim.
El cambio también se refleja en las formas de juego. El juego presencial continúa vigente. Sin embargo, el juego online ha ganado protagonismo entre las personas menores de 35 años. Ambos formatos no se sustituyen, sino que conviven. En el caso de los hombres atendidos, las apuestas deportivas son ya la principal modalidad, con el 40 % de los casos. Por otro lado, las máquinas tragaperras representan el 34 % de los casos.
Alcohol, cocaína y salud mental
El equipo profesional de Patim alerta de que la ludopatía raramente aparece de forma aislada. La combinación con el consumo de alcohol y cocaína se ha convertido en una constante creciente. Además, el 64,47 % de los pacientes presenta patología dual, con trastornos de salud mental asociados o coexistencia de varias adicciones.
La entidad recuerda que el juego patológico debe entenderse como una enfermedad crónica y que la recuperación requiere intervenciones sostenidas en el tiempo. También subraya el papel decisivo de las familias y apuesta por modelos terapéuticos basados en el acuerdo y la corresponsabilidad.
En este sentido, el informe apunta que «la adicción ya no puede asociarse exclusivamente con la exclusión social severa. Cada vez más personas mantienen una vida aparentemente normal mientras conviven con una pérdida creciente del control».
Brecha de género y llegada tardía a tratamiento
El juego patológico sigue presentando una fuerte brecha de género. Entre 2023 y 2025, el 95 % de los pacientes atendidos fueron hombres y solo el 5 % mujeres. Patim advierte, no obstante, de que las mujeres suelen llegar más tarde a tratamiento por el estigma social. Además, la asociación de la conducta de juego con situaciones de ansiedad, depresión o soledad influye en el retraso.
Junto al problema de adicción, aparecen con frecuencia deudas económicas, deterioro de las relaciones familiares, conflictos laborales y asuntos jurídicos. La entidad constata que el 59 % de los problemas legales detectados está relacionado con hurtos o robos. Por otro lado, un 23 % corresponde a situaciones de morosidad. Además, las cantidades adeudadas superan los 25.000 euros en uno de cada cuatro casos.
Más salones y mayor acceso digital
Patim muestra también su preocupación por la expansión de la oferta de juego. Según los datos recogidos por la entidad, el número de salones de juego en la Comunitat Valenciana ha aumentado un 81 % durante la última década. Asimismo, las plataformas digitales han multiplicado las posibilidades de acceso.
Los especialistas consideran necesario reforzar las medidas de prevención y protección de los colectivos más vulnerables. También plantean avanzar en una regulación más restrictiva sobre las máquinas de juego instaladas en establecimientos de hostelería.
Patim, que cumple 40 años de trayectoria, ha atendido desde 1985 a más de 7.000 personas en programas relacionados con el tratamiento y la intervención frente al juego patológico y otras adicciones. La entidad sostiene que este fenómeno no puede explicarse únicamente desde la falta de voluntad individual. Por otro lado, lo explican la combinación de vulnerabilidades personales y un entorno cada vez más digitalizado y diseñado para favorecer conductas adictivas.
«La salud no puede limitarse a intervenir cuando el daño ya se ha producido. También debe actuar sobre las condiciones que favorecen la aparición del problema», concluye López y Segarra.





