Burriana avanza en el proyecto de su nueva depuradora, una infraestructura hidráulica considerada clave para el futuro medioambiental y urbanístico del municipio. Los trabajos de sondeo y prospección sobre la parcela destinada a la futura Estación Depuradora de Aguas Residuales, situada entre el Camí de La Pedrera y el Camí Llombai, ya han finalizado.
La actuación forma parte del proceso previo a la redacción definitiva del proyecto técnico, que está previsto que concluya en septiembre. A partir de ese momento, el documento se remitirá a la Generalitat Valenciana para que la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales inicie las labores de supervisión, que se estima que se prolonguen hasta diciembre.
Los estudios realizados sobre el terreno han incluido tres sondeos a rotación, dos ensayos penetrométricos y una calicata en la parcela principal. Estos trabajos han permitido definir con mayor precisión el perfil del terreno donde se ubicará el grueso de la infraestructura.
Además, para el diseño de las conducciones, tanto colectores como impulsiones, se han realizado varias calicatas con el objetivo de analizar la estabilidad de los taludes, la facilidad de excavación y la posibilidad de reutilizar materiales para el posterior relleno.
Una depuradora de 38 millones
La nueva infraestructura supone una inversión de 38 millones de euros y está llamada a sustituir a la actual planta, construida en 1982 en la zona de la Serratella-Los Arcos. Las instalaciones actuales han quedado obsoletas tras décadas de funcionamiento y reparaciones que no han resuelto los problemas de averías y malos olores.
La futura planta contará con tecnología de última generación, sistemas de aireación prolongada, tratamiento de fangos y una estación regeneradora que permitirá reutilizar el agua para riego agrícola.
Una vez concluyan las obras, que tendrán un plazo de ejecución de dos años tras la aprobación definitiva, las antiguas instalaciones serán demolidas. El espacio revertirá en uso para el municipio, aunque se mantendrán un bombeo y un tanque de regulación.
Menos afecciones durante los trabajos
La planificación técnica ha evitado realizar catas dentro del núcleo urbano para reducir molestias a la ciudadanía, impedir cortes de viales y prevenir posibles afecciones a servicios de electricidad o abastecimiento.
En los caminos rurales, las calicatas se han ejecutado manteniendo siempre un carril libre para no interrumpir el tráfico rodado.
El alcalde de Burriana, Jorge Monferrer Daudí, ha destacado que “este proyecto a largo plazo marca un antes y un después en el futuro medioambiental y supondrá una transformación urbanística en el litoral sur de Burriana sin precedentes”.
Asimismo, ha señalado que la actuación “desbloquea una demanda histórica de los vecinos de la Serratella y representa la mayor inversión de la Generalitat Valenciana en la ciudad, con un desembolso de 38 millones de euros”.
Monferrer también ha valorado que la finalización de los estudios geotécnicos y la próxima entrega del proyecto técnico suponen “seguir avanzando paso a paso para que los burrianenses contemos con unas infraestructuras hidráulicas de última generación, que garantizarán el tratamiento de las aguas residuales y el cuidado de nuestro medio ambiente”.


