El Partido Popular lograría 13 concejales en el Ayuntamiento de Castellón si las elecciones municipales se celebrasen hoy. Son dos más que en los comicios de mayo de 2023, y se quedaría a un solo escaño de la mayoría absoluta. Así lo refleja la encuesta encargada por Actualidad Castellón a la empresa Demoscopia y Servicios SL. Fue realizada los días 25 y 26 de mayo de 2026 sobre una muestra de 600 entrevistas y un error muestral del ±4%.
Según el sondeo, el PP obtendría el 41,4% de los votos válidos, frente al 35,9% que cosechó en 2023, una subida de 5,5 puntos porcentuales. El PSOE, en cambio, quedaría en el 25,3%, casi tres puntos por debajo de su resultado de hace tres años. Cae de nueve a siete concejales. VOX y Compromís se mantendrían estables, con un 14,3% y un 12,5% respectivamente, conservando sus cuatro y tres concejales. Podem-EUPV no alcanzaría representación con el 2,6% estimado.
Con el reparto aplicando la regla D’Hondt, el pleno quedaría con 13 concejales del PP, 7 del PSOE, 4 de VOX y 3 de Compromís. El último escaño sería para el PP, y el PSOE se quedaría a solo 144 votos de arrebatárselo. Compromís estaría a 194 votos de ese mismo concejal, mientras que VOX se alejaría en 1.320 votos. La mayoría absoluta se sitúa en 14 concejales sobre un total de 27.
El PP, el gran beneficiado del rescate del voto abstencionista de 2023
El análisis de transferencia de voto sitúa al PP de Begoña Carrasco como el partido más sólido en términos de fidelidad electoral. Conserva el 82% de sus votantes de 2023, lo que en términos absolutos supone retener cerca de 23.300 de los 28.400 votos que obtuvo entonces. Pero el verdadero motor de su crecimiento está en otro sitio: la abstención. El sondeo estima que alrededor de 6.400 personas que no votaron en 2023 darían ahora su voto a Carrasco, la cifra más alta de captación de abstención de todos los partidos. A eso se suman aproximadamente 2.000 votos procedentes de antiguos electores socialistas y otros 1.300 de votantes que en 2023 optaron por formaciones minoritarias.
Las pérdidas del PP son, en comparación, moderadas. Cerca de 2.300 de sus votantes de 2023 optarían ahora por la abstención, y otros 1.700 se irían a VOX. El trasvase hacia el PSOE es testimonial, con apenas 570 votos. En conjunto, el balance es claramente favorable para el partido que lidera Begoña Carrasco, que acumularía unos 33.600 votos válidos frente a los 28.400 de los últimos comicios.
El PSOE pierde dos concejales y sangra hacia la desmovilización
El panorama para los socialistas es considerablemente más difícil. Un PSOE liderado por Rafa Simó retiene el 70% de su electorado de 2023, un porcentaje que, aunque no es alarmante. Se traduce en una pérdida neta de más de 1.800 votos respecto a las últimas municipales. La principal hemorragia no va hacia otros partidos de izquierda, sino directamente hacia la abstención: más de 2.000 antiguos votantes socialistas dejarían de acudir a las urnas. Además, unos 1.570 se irían a Compromís y otros 670 a VOX, un trasvase hacia la derecha que resulta llamativo.
Los ingresos del PSOE no compensan las salidas. Recataría unos 3.500 votos de la abstención y alrededor de 570 del PP, pero el balance final le dejaría en torno a 20.600 votos. Eso supone dos concejales menos y, sobre todo, una posición de debilidad para configurar una alternativa de gobierno. Con siete escaños, los socialistas necesitarían sumar la totalidad de Compromís y aun así quedarían a cuatro concejales de la mayoría absoluta.
VOX no solo se estanca, sino que pierde más votantes de los que gana
VOX mantiene sus cuatro concejales, pero la encuesta revela una dinámica interna que conviene analizar. La formación liderada en Castellón por Antonio Ortolá conserva el 76% de sus votantes de 2023. Lo que en términos absolutos supone retener alrededor de 8.050 votos de los 10.600 que obtuvo. Sin embargo, casi 1.900 de sus antiguos electores optarían ahora por la abstención, su principal fuga. El partido de Santiago Abascal en Castellón tampoco consigue compensar esas pérdidas con incorporaciones significativas: captaría en torno a 1.700 votos del PP y otros 670 del PSOE. Esto elevaría su total estimado a cerca de 11.600 votos.
El dato relevante desde el punto de vista del gobierno municipal es que VOX podría no seguir siendo determinante para la aritmética del pleno. Con 13 concejales, el PP necesitaría el apoyo de al menos un concejal de otro grupo para alcanzar la mayoría absoluta en votaciones clave, y VOX es el socio natural en esa ecuación. La suma de PP y VOX alcanzaría 17 escaños, tres por encima del umbral de la mayoría absoluta. Sin embargo a falta de un concejal, la posibilidad de gobernar en solitario con pactos puntuales podría ponerse sobre la mesa.
Compromís resiste gracias al voto socialista descontento
Compromís es, junto a VOX, el partido que mejor aguanta sus posiciones en términos de escaños. La formación nacionalista valorada ya con la candidatura de Verónica Ruiz mantiene tres concejales con un 12,5% del voto estimado, apenas medio punto más que en 2023. Su tasa de fidelidad es del 72%, lo que supone retener unos 6.750 de los 9.400 votos cosechados hace tres años. La clave de su estabilidad está en la captación de voto socialista descontento: cerca de 1.570 antiguos votantes del PSOE irían ahora a Compromís, su principal fuente de nuevos apoyos junto a los cerca de 850 que incorporaría desde la abstención.
Las pérdidas son, no obstante, relevantes. Casi 1.900 de sus votantes de 2023 optarían por la abstención, y otros 190 se irían al PP. En términos netos, Compromís gana algo de terreno en votos brutos respecto a 2023, pero no lo suficiente para dar el salto a un cuarto concejal. La formación ha sufrido en los últimos días un cambio de caras y pasa a liderar el proyecto Verónica Ruiz. Compromís se queda a solo 194 votos del último escaño que se adjudicaría al PP. Este será precisamente el concejal más disputado de todo el reparto.
La participación estimada se sitúa en el 64%, un punto y tres décimas por debajo del 65,3% registrado en las municipales de 2023, con un universo de voto válido proyectado de 81.300 papeletas frente a las 79.109 de entonces. El peso de la abstención, que acumularía más de 40.000 posibles electores, sigue siendo el factor más determinante del mapa político local.
Carrasco manda, la izquierda se hunde y VOX se estanca
Begoña Carrasco afronta lo que puede ser su mejor momento político desde que llegó a la alcaldía. Una gestión municipal muy activa, visible en obras, servicios y presencia institucional, le ha dado un reconocimiento que los números de la encuesta corroboran. Con 13 concejales tiene garantizada la gobernabilidad con el apoyo de VOX, pero el salto a la mayoría absoluta exige un esfuerzo adicional que los datos no hacen sencillo. El PP se adjudica el último concejal del reparto, aunque el PSOE se queda a solo 144 votos de habérselo arrebatado. El número 13 será por tanto la colina que tendrá que defender el PP durante el próximo año. Y es que crecer un escaño más, hasta el 14, requeriría un impulso electoral de otro orden en una base de voto ya muy movilizada a su favor.
Los de Abascal, por su parte, confirman en Castellón la tendencia que ya se ha observado en otras plazas del país, especialmente en Andalucía: Vox ha tocado techo. Mantiene sus cuatro concejales, pero no amplía su espacio. Los votantes más moderados de la derecha han encontrado en Carrasco una opción suficientemente sólida como para no necesitar una papeleta más extrema. Lo que consolida a VOX como socio posible del PP pero le cierra la puerta a crecer.
En el otro lado del hemiciclo, el PSOE no encuentra el suelo. El proyecto de Rafa Simó no logra desvincularse de la caída generalizada de la marca socialista. Los datos de transferencia de voto revelan que su pérdida no beneficia a la izquierda en conjunto sino, sobre todo, a la abstención. Compromís sobrevive como alternativa de izquierdas y recoge parte del voto socialista descontento. Pero ese colchón no le basta para dar el salto a un cuarto concejal. La izquierda castellonense suma diez escaños frente a los diecisiete de PP y VOX, una brecha que, a la vista de los datos, no tiene visos de cerrarse a corto plazo.



