Burriana volverá a celebrar las Cruces de Mayo el tercer fin de semana del mes, los días 15, 16 y 17 de mayo, con la participación de 38 jardines que transformarán las calles en un gran escenario floral.
La tradicional plantà de las cruces comenzará el viernes y convertirá a la capital de la Plana Baixa en uno de los principales referentes de esta festividad, declarada de Interés Turístico Autonómico.
Cambio de fechas para abaratar costes
Las comisiones falleras han optado por tercer año consecutivo por trasladar la celebración al tercer fin de semana de mayo, con el objetivo de evitar el elevado precio de las flores en su fecha habitual.
La concejala de Fallas, Paloma Boix, ha explicado que esta decisión permite “continuar engrandeciendo las Cruces de Mayo” y facilita que las comisiones dispongan de más tiempo para elaborar los monumentos florales.
Más premios y nuevos incentivos
Como principal novedad, el Ayuntamiento ha reforzado los premios económicos con una ampliación presupuestaria de 3.000 euros destinada a incentivar la participación y la calidad de las cruces.
En concreto, se incrementan en 1.300 euros los premios para las cruces grandes y en 1.000 euros los de las infantiles. Además, se crean por primera vez premios directos para las mejores composiciones: 450 euros para la mejor cruz grande y 250 euros para la mejor cruz infantil.
Según ha destacado Boix, “con la creación de estos nuevos premios económicos queremos reconocer de forma tangible el inmenso esfuerzo y la dedicación de nuestras comisiones falleras”.
Plan de seguridad y mismas ubicaciones
La organización mantendrá las mismas ubicaciones que las pasadas Fallas 2026, en línea con el plan de emergencias diseñado por el consistorio para garantizar las vías de evacuación y el acceso de vehículos de intervención.
Esta medida ha sido coordinada con la Policía Local y responde a una estrategia de prevención que prioriza la seguridad ciudadana durante los actos festivos.
Una tradición arraigada
Las Cruces de Mayo son una de las tradiciones más consolidadas de Burriana, con origen documentado en 1944, cuando comenzaron a plantarse las primeras cruces florales en la ciudad.
Cada año, las comisiones falleras elaboran estas composiciones con claveles y elementos vegetales, creando grandes jardines que llenan las calles de color y convierten la ciudad en un auténtico espacio floral.



