El Ayuntamiento de Vila-real ha presentado un presupuesto municipal para 2026 de 66.859.948,39 euros, unas cuentas que el equipo de gobierno define como prudentes, responsables y realistas, y que ponen el foco en el pago a proveedores, el refuerzo de los servicios públicos y la protección social.
El alcalde, José Benlloch, y la vicealcaldesa, Maria Fajardo, han desgranado unas cuentas que aumentan en torno a 771.000 euros respecto al ejercicio anterior, aunque reducen de forma muy notable el capítulo de inversiones para concentrar recursos en el funcionamiento ordinario del Ayuntamiento y en la atención a obligaciones pendientes.
Menos inversiones y más gasto corriente
El presupuesto de 2026 reserva 652.971,66 euros para inversiones reales, muy por debajo de los más de 4,5 millones consignados inicialmente el año anterior. Frente a ello, el gasto corriente gana peso y absorbe la mayor parte de las cuentas municipales.
El capítulo de gastos de personal se sitúa en 25,75 millones de euros, mientras que el destinado a bienes corrientes y servicios asciende a 30,5 millones. También se incorpora un fondo de contingencia de 1,5 millones de euros, una de las novedades de estas cuentas.
El documento económico parte de una idea central: asegurar la prestación de los servicios públicos esenciales y acelerar el abono de facturas pendientes. En este sentido, Benlloch ha subrayado que “la primera obligación es dar respuesta a las personas y empresas que están detrás de cada factura”.
Prioridad para proveedores y modernización interna
El alcalde ha explicado que el retraso en la presentación del presupuesto responde a problemas de personal en áreas clave del Ayuntamiento, especialmente en el departamento de gestión presupuestaria, así como a la necesidad de garantizar antes el pago de facturas pendientes del ejercicio anterior.
Según ha detallado, el consistorio arrastra más de 8 millones de euros en facturas pendientes del año pasado, una situación que ha condicionado la elaboración de las nuevas cuentas. A ello se suma el proceso de modernización administrativa y reorganización interna del Ayuntamiento, con cobertura de plazas y mejora de la estructura técnica municipal.
En paralelo, el presupuesto contempla una partida de 1,5 millones de euros para una primera fase de mejora de complementos específicos de la plantilla municipal, en línea con los acuerdos alcanzados en la mesa de negociación.
Más ayudas y convenios sociales
Otro de los ejes del presupuesto es el incremento del apoyo a entidades y colectivos sociales. El capítulo de transferencias corrientes aumenta hasta los 4,23 millones de euros, con un crecimiento de cerca de 460.000 euros respecto al año anterior.
Fajardo ha destacado que las cuentas incorporan un aumento de 254.000 euros en convenios y subvenciones, con nuevas líneas para entidades como Vilatea, OBI, CASDA, SOS Colònies y Puríssima Sang, además de refuerzos para colectivos que ya colaboran con el Ayuntamiento, como Cáritas o la Fundación Tots Units.
La vicealcaldesa ha defendido que el presupuesto “pone los recursos donde hacen falta: en las personas, en las entidades y en el futuro de la ciudad”, y ha enmarcado este esfuerzo en la voluntad de reforzar la cohesión social y atender a colectivos vulnerables.
Bonificaciones fiscales y apoyo al comercio
Las cuentas de 2026 mantienen también la línea de alivio fiscal y apoyo a la economía local. El equipo de gobierno calcula que el Ayuntamiento dejará de ingresar alrededor de 2 millones de euros por bonificaciones y rebajas fiscales, entre ellas la reducción del IBI, ayudas vinculadas a la tasa de residuos y medidas de apoyo a comercios, hostelería y ocupación de vía pública.
Según ha defendido Benlloch, estas medidas buscan actuar como estímulo económico en un contexto todavía marcado por la inflación y la incertidumbre internacional.
Menos deuda y críticas a otras administraciones
El presupuesto prevé además seguir reduciendo la deuda municipal. El alcalde ha destacado que este año el Ayuntamiento dejará atrás una parte importante de la carga financiera heredada, con la liquidación del préstamo suscrito en 2010, y ha asegurado que la ciudad ha tenido que asumir durante años el coste de decisiones anteriores.
Benlloch también ha criticado la falta de mayor apoyo económico por parte de otras administraciones y ha contrapuesto esa situación al aumento de los ingresos procedentes de la participación en los ingresos del Estado, que considera clave para cuadrar las cuentas de 2026.


