La Unió Llauradora ha reclamado un cambio legislativo para impedir que se comercialicen como “con trufa negra” productos que no contienen trufa real o que están elaborados únicamente con aromatizantes sustitutivos, una práctica que, según denuncia la organización, supone un fraude para los consumidores y perjudica gravemente a los productores.
La organización agraria advierte de que una gran parte de los productos vendidos en España bajo la denominación de trufa negra no utilizan Tuber melanosporum, la especie más apreciada gastronómicamente, y que en muchos casos carecen incluso de cualquier tipo de trufa o incluyen cantidades mínimas sin valor real.
Esta situación se desprende de un estudio reciente del Grupo de Cooperación Trufa Negra de Aragón, que ha analizado más de 300 referencias de productos trufados presentes en supermercados. Según sus conclusiones, solo el 16% contenía trufa negra auténtica, el 20% no llevaba ningún tipo de trufa, en el 30% la cantidad era inferior al 1% de lo indicado en el envase y el 73% incorporaba bis(metiltio)metano, un aromatizante barato que imita el olor de la trufa blanca italiana y que no está presente en la trufa negra.
Vacío legal y confusión para el consumidor
La Unió señala que en España existe un vacío legal en torno a la comercialización de productos trufados, ya que no hay una normativa específica y se aplica una regulación genérica sobre setas comestibles. Esta falta de regulación permite que productos sin trufa o con otras especies se vendan bajo la denominación de “con trufa negra”, lo que deprecia el producto, genera confusión entre los consumidores y tiene un impacto negativo directo sobre el sector productor.
El secretario general de la Unió, Carles Peris, ha reclamado “un cambio legislativo a través de una normativa específica y clara para la comercialización de la trufa y sus productos, con el objetivo de garantizar una transparencia real en el etiquetado”, y ha recordado que en países como Francia ya existen regulaciones más estrictas en este ámbito.
Un cultivo arraigado en las zonas rurales valencianas
La organización agraria subraya que la trufa negra es un cultivo profundamente arraigado en zonas rurales desfavorecidas de la Comunitat Valenciana, por lo que reclama también el apoyo de las administraciones mediante campañas de promoción y concienciación que permitan diferenciar los productos con trufa real de los aromatizados.
Además, la Unió alerta de la grave caída de los precios en origen durante la actual campaña. De los 500 euros por kilo registrados al inicio de la temporada, las cotizaciones han descendido hasta los 150 euros por kilo, lo que supone una bajada de alrededor del 70%. En campañas anteriores, los precios llegaron a situarse entre los 1.000 y 1.500 euros por kilo.
Plagas y pérdida de rentabilidad
A esta situación se suma la presencia creciente del escarabajo de la trufa (Leiodes cinnamomeus) en las explotaciones, una plaga que deprecia el valor comercial del producto. Ante ello, LA UNIÓ pide a la Conselleria de Agricultura que intensifique la investigación y establezca soluciones fitosanitarias y biológicas eficaces para combatir este problema.
La organización insiste en que proteger la trufa negra y garantizar un etiquetado claro y veraz es clave para preservar un cultivo de alto valor gastronómico y económico, así como para asegurar la viabilidad de los productores en el medio rural valenciano.


