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lunes, enero 19, 2026

Un delfín hallado en Nules logra la mayor supervivencia conocida con amputaciones severas en libertad

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Un estudio de la Universitat de València documenta más de dos años de vida de un delfín mular sin aleta caudal y con una aleta pectoral amputada tras una posible interacción pesquera

Un delfín mular hallado en Nules se ha convertido en el cetáceo con amputaciones severas que ha registrado la mayor supervivencia documentada en libertad. Esto es según un estudio elaborado por el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València. La investigación recoge el caso de un macho de unos seis años que logró sobrevivir más de dos años pese a haber perdido completamente la aleta caudal y parte de una aleta pectoral.

El animal fue localizado finalmente tras varar en la playa de Nules. Esto ocurrió después de un prolongado periodo de supervivencia en el medio natural en unas condiciones que, según los investigadores, normalmente comprometerían de forma grave la natación y la alimentación.

Un patrón de nado compensatorio para sobrevivir

La aleta caudal es esencial para la propulsión de los delfines, por lo que la pérdida de esta estructura obligó al animal a desarrollar un patrón locomotor compensatorio. Así, en lugar del movimiento vertical habitual, el delfín desplazaba la parte posterior del cuerpo de forma lateral. Este movimiento es similar al de un cocodrilo.

Este tipo de nado, descrito en otros casos excepcionales, demuestra una alta plasticidad funcional en los cetáceos frente a lesiones graves. No obstante, reduce la eficiencia hidrodinámica, la maniobrabilidad y el control durante la caza.

Buen estado corporal pese a las mutilaciones

Las observaciones recogidas en el estudio señalan que las amputaciones pudieron producirse por el enmallamiento en artes de pesca. A pesar de ello, la necropsia reveló que el delfín presentaba una condición corporal muy buena, con un peso superior al esperado para su longitud.

Además, el estómago contenía presas recientemente ingeridas, lo que confirma que el animal no tenía comprometida su capacidad de alimentarse. Esto ocurrió incluso tras la pérdida funcional de la aleta caudal.

Posible relación con la actividad pesquera

Según explican los investigadores, la última comida del delfín incluía peces y cefalópodos de valor comercial. Esto sugiere que pudo alimentarse de capturas o descartes de pesca. Tampoco se descarta que el animal pudiera haber recibido ayuda de otros delfines, especialmente si mantenía un vínculo estrecho con su madre.

El delfín fue avistado por primera vez en octubre de 2021, volvió a observarse en agosto de 2023 y terminó varando en abril de 2024. Aunque logró sobrevivir durante años, la evidencia apunta a que la causa final de la muerte fue el ahogamiento en una nueva interacción pesquera. Esto vuelve a poner el foco en el impacto persistente de estas actividades sobre los cetáceos del Mediterráneo.