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sábado, enero 31, 2026

Santos del día 28 de noviembre: Santa Catalina Labouré y el santoral completo

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Santos del día 28 de noviembre con Santa Catalina Labouré como festividad principal y el listado completo del santoral.

El 28 de noviembre la Iglesia Católica recuerda a varias figuras destacadas del santoral. Entre ellas sobresale Santa Catalina Labouré, religiosa francesa conocida por las apariciones marianas vinculadas a la Medalla Milagrosa. El día recoge también la memoria de otros mártires, confesores y presbíteros de distintas épocas.

El santoral de esta fecha reúne testimonios de fe, entrega y perseverancia que abarcan siglos de historia. Desde las visiones de Santa Catalina Labouré en París hasta el martirio de cristianos en Armenia, África o Vietnam, la jornada invita a reflexionar sobre el legado espiritual que representan estos santos del día.

Santa Catalina Labouré

Santa Catalina Labouré, nacida en 1806 en Bretaña y conocida como Zoe, creció en una familia de agricultores. Huérfana de madre desde los ocho años, confió a la Virgen el papel de madre en su vida. Por las necesidades familiares, dedicó su juventud a las tareas del hogar y no pudo aprender a leer ni escribir.

A los 24 años ingresó entre las Hijas de la Caridad, inspirada por un sueño en el que vio a San Vicente de Paúl. Ya como religiosa, recibió varias apariciones de la Virgen María. La más conocida ocurrió el 27 de noviembre de 1830, cuando vio a la Virgen resplandeciente, con rayos de luz que caían sobre la tierra. La Virgen le pidió crear una medalla con la inscripción “Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti”, lo que dio origen a la Medalla Milagrosa.

Catalina vivió el resto de su vida en humildad, dedicada a tareas sencillas en el convento. Tras su muerte en 1876 comenzaron a difundirse numerosos testimonios de favores y conversiones relacionados con la medalla. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1947.

San Irenarco

San Irenarco fue mártir en Sebaste, Armenia. Ejercía como verdugo, pero la constancia de las mujeres cristianas lo llevó a convertirse a la fe. Bajo el gobierno de Diocleciano y el prefecto Máximo, fue decapitado en el siglo IV.

Santos Papiniano y Mansueto

Papiniano, obispo de Vita, y Mansueto, obispo de Uruci, fueron mártires en África durante la persecución de los vándalos bajo el reinado de Genserico. Defendieron la fe católica y sufrieron tormentos con planchas de hierro ardiente. Junto a ellos, otros obispos exiliados dieron testimonio de su fe en el siglo V.

San Esteban el Joven

San Esteban el Joven murió mártir en Constantinopla en el año 764. Defendió el culto a las imágenes sagradas durante el reinado de Constantino Coprónimo y padeció diversos tormentos hasta entregar su vida.

Santa Teodora

Santa Teodora, abadesa cerca de Rossano en Calabria, vivió en el siglo X. Fue discípula de San Nilo el Joven y destacó como maestra en la vida monástica.

Jacobo Piceno o de la Marca

En Nápoles reposan los restos de Jacobo Piceno, presbítero franciscano conocido por su predicación y austeridad. Su vida espiritual dejó una huella reconocida en la tradición de la orden.

Beato Jacobo Thomson

El beato Jacobo Thomson, presbítero inglés, sufrió el martirio en York en 1582 durante el reinado de Isabel I. Tuvo condena por reconciliar a muchas personas con la Iglesia Católica.

San Andrés Tran Van Trông

San Andrés Tran Van Trông fue mártir en Annam. Sufrió torturas y lo degollaron en 1835 bajo el emperador Minh Mang por negarse a pisar la cruz.

Beatos Juan Jesús Adradas Gonzalo y compañeros

En Paracuellos del Jarama recibieron martirio Juan Jesús Adradas Gonzalo y catorce religiosos de la Orden de San Juan de Dios. Murieron durante la persecución religiosa de 1936 tras un testimonio de fe firme.

Beato Luis Campos Górriz

Luis Campos Górriz fue martirizado en Paterna, Valencia, en 1936. Vivió entregado al apostolado y a la caridad, y su martirio coronó una vida de fe comprometida.

San Honesto de Nimes

San Honesto de Nimes, presbítero del siglo III, es recordado en esta fecha por su vida de entrega dentro de la primera comunidad cristiana.

¿Por qué se celebran los santos del día?

La celebración de los santos del día responde a una tradición que honra la memoria de quienes vivieron su fe con radicalidad y entrega. Cada conmemoración ofrece modelos de vida cristiana y recuerda la diversidad de caminos espirituales que han enriquecido la historia de la Iglesia. El santoral invita a mantener viva esta herencia y a inspirarse en quienes testimoniaron su creencia con obras, palabras y, en muchos casos, con su propia vida.


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