Las siete empresas adjudicatarias para la adaptación del alumbrado público a una iluminación más sostenible y menos contaminante a través de leds están teniendo que revisar «una por una» aquellas farolas que han sido objeto de queja vecinal.
Fuentes municipales reconocen que «hay quejas tanto por falta de iluminación como por demasiada luz, por eso esas peticiones se trasladan a las empresas que actúan en cada zona y se está tratando caso por caso».
La explicación es que, aunque los mástiles de las farolas no se han cambiado, sí que es cierto que la proyección de alumbrado de las nuevas luces se concentra de manera distinta a como lo hacían las anteriores farolas y por tanto varía tanto el alcance, como la intensidad en los espacios que alumbra.
Por otro lado, cabe recordar que este cambio en la iluminaria de la capital de la Plana fue debido a que Castellón superaba la contaminación lumínica permitida, al estar por encima de los lúmenes recomendados, con lo que tuvo que adaptarse.
Así, el ayuntamiento recuerda que los vecinos que tengan alguna queja, pueden dirigirse al ayuntamiento por cualquiera de las vías de comunicación e indicar cual es el problema que aducen en cada caso con las nuevas luminarias. El portavoz municipal ha indicado que se buscará la solución, «bien sea reduciendo la intensidad en los casos en los que esa luz coincida con una ventada de una vivienda y sea molesta o aumentando la intensidad cuando sea necesario, pero siempre de esos límites permitidos que antes de este cambio la ciudad superaba»

